I. Remolinos de piedra No es la tierra quien me ha parido ni el aire, respiradero de vaporosos murmullos Hija de plañideras, yo bebo su líquida sal y no me da la gana llorar la sed de su negra leche Anido el retoño como sangre de sol que alumbra sin culpa, la culpa derramada…
Leer Más
