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Permíteme comparar el incipiente andar en bicicleta con una especie de caligrafía. Esta comienza a tomar su forma con palitos y bolitas. Como un niño de cinco años, el aprendiz de ciclista trazará garabatos en sus primeras trayectorias. Y, no sin torpeza, en cada intento por desplazarse, con sus respectivos frenones, parecerá borronear su cuaderno…
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Para Ani Lorca, también conocida como Sixx Cuando Lalena preguntó, yo respondí de inmediato: la literatura es premonitoria. No es una frase mía; se la escuché a él hace no mucho y no entendí un carajo. Entonces vivíamos en otra casa, en un suburbio peligroso a las afueras de la ciudad. Un día él encontró…
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No es lo mismo vejez que experiencia. La respiración profunda que me ayuda a calibrar mi estado de ánimo, sortear el día más allá de las drenantes jornadas laborales y sentir cada borde de mi cuerpo, esa misma respiración es la que mantengo para maniobrar sin manos en mi baika. Unión talón-pierna, piernas-mente. Pure mindfulness. Entre…
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Despierto en acuosa niebla… mi primer deseo, soñoliento y hedónico, es ir a la playa, en bici. El Isra me compró esta bika roja, grande y pesada, con llantas blancas: –Your own beach cruiser! –dijo. Yo, en realidad, prefiero las bicis livianas y delgadas. Veloces. La compró en un yard sale. Está hermosa, brillocita y…
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—Señor […]— llamó la voz pastosa y aguda de la secretaria. El aludido se desperezó mirando de reojo el acolchado sofá negro empotrado a la pared de su izquierda, completamente vacío. ¿Qué caso tenía, se preguntó, llamarlo por su nombre completo siendo que él era la única persona allí? Se levantó de la silla al…
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Hubo un par de meses en que escuchaba la misma canción varias veces seguidas en el camino de vuelta a casa. La guitarra cansada me ayudaba a decorar mi rol de espectadora infinita. Porque observar es igual que absorber. De tanto acumular rebeldías no gritadas, perdones no ofrendados y paciencias no consumadas; me volví una…
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Desperté y lo primero que vi fue el cielo, después decenas de ojos clavados en mí. Estaba sobre un charco de sangre en el pavimento, sin saber que había muerto por unos minutos. Esa mañana visité al psicoanalista. Tirada en el diván cambiaba de una emoción a otra al hablar de la muerte de mi…
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Llegar a la Rompe Piernas con apenas 90 km entrenados iba a ser todo un reto. Las últimas semanas de lluvia nos impidieron entrenar como hubiéramos querido. Sin embargo, ahí estábamos en la línea de salida, apenas con cinco minutos para calentar, emocionados, nerviosos y muy ansiosos. Era nuestra primera rodada «oficial» como equipo, no…
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