Fotografía: El sol en la cruz, por Brenda Álvarez

 

La ley primera y fundamental de la naturaleza es buscar la paz.
Thomas Hobbes

Extraer del imaginario individual, y social, que el derecho aspira a la sobriedad, que es un motor de razón para los ciudadanos y que la literatura solamente responde a ideales y visiones humanas, hacia lo irracional y pasional, que el vínculo que existe es que el primero impone el orden, y el segundo lo anula, es lo que a lo largo del libro , publicado por Bonilla Artigas, se pretende lograr.

Este libro le da al lector la oportunidad de observar al derecho desde la mirada humanística, desde la literatura. El ejercicio de escritura, realizado por alumnos de la maestría en Derecho de la Facultad de Derecho en la UNAM, dio como resultado esta obra. Un total de quince ensayos muestran que la inusual relación es posible.

La universalidad de la literatura es la que permite traer las reflexiones expuestas y aplicarlas en la esfera del Derecho Positivo Mexicano y en la realidad social mexicana. En este texto se contempla la tradicional división del derecho: público, privado y social, además se incluyen reflexiones en torno a las ramas: constitucional, mercantil, civil, penal, por enunciar algunas.

Las consideraciones, expuestas por los autores, enfatizan el hermetismo del derecho: lo determinan como una ciencia encomiable por la sociedad, a la par de la medicina. La ciencia jurídica pretende flanquear sus bordes para impedir el acceso de otros dominios del saber humano.

Lo manifiesto en la obra es la interrelación que la actualidad requiere: el derecho en la literatura admite el estudio de hechos jurídicos expuestos en textos literarios, sin importar el origen o la época de creación. Es una herramienta de enseñanza para los instructores de esta disciplina y un vasto instrumento de conocimiento para el estudiante y profesional del derecho.

De igual manera, los textos prueban que los creadores de los ensayos enfrentaron en la literatura un vehículo de contenido jurídico y supieron desentrañar el sentido legal de las obras. Por lo tanto, la literatura, particularmente en el género de la narrativa, concedió a los ensayistas la ocasión para aportar una visión crítica de la materia jurídica en obras del canon literario.

Tres grandes apartados dividen la obra: el derecho se encuentra presente en éstos y se vincula con: poder y sociedad, moral y derechos humanos y finalmente con la literatura.

Las obras literarias, seleccionadas para cada apartado, dejan ver el porqué de su incorporación en uno u otro. No se podría imaginar la conexión entre poder y sociedad sin tratar a Orwell con Rebelión en la granja; o bien, la moral y los derechos humanos con la obra A sangre fría de Truman Capote, El Apando de José Revueltas o El proceso de Franz Kafka.

Poder y sociedad. En este apartado se hace un recorrido por la creación de un Estado-nación, por el surgimiento del poder y su legitimación, por la cesión de soberanía y libertad de los ciudadanos para su construcción y por la integración de la población en una dinámica estatal. Se formulan preguntas: ¿qué existe primero, el Estado o la política?, ¿cómo se logra la construcción de la democracia? Lo anterior contenido en Ensayo sobre la ceguera de José Saramago y El gatopardo de Giuseppe Tomasi di Lampedusa.

Moral y derechos humanos. Bajo esa línea argumentativa, la protección de los derechos fundamentales de los que goza todo gobernado se erige como la rama del derecho más importante de todas, pues es el límite del poder estatal que no puede ser transgredido salvo por las propias condiciones marcadas en el texto constitucional. En ese sentido, cualquier intento por abordar o tratar el texto normativo que los reconoce, la teoría que los estudia, reconoce y protege resulta benéfico a los intereses de la sociedad en general. En esta sección las nociones de: culpa, delito, pena son develadas en obras literarias como Crimen y castigo de Fiódor Dostoievski o Crímenes de Ferdinand von Schirach.

Literatura. Duda recurrente para muchos: ¿por qué la abogacía es morada de escritores?, para mí, que tuve una travesía similar, es una pregunta que aún no tiene respuesta. Esta sección muestra el camino transitado en la ciencia jurídica por algunos de los escritores más destacados de la literatura mexicana: Fuentes, Paz, Pitol y Pacheco. Su paso por las aulas de la Escuela Nacional de Jurisprudencia, hoy Facultad de Derecho, de la Universidad Nacional contribuyó, en alguna medida, en la creación de sus obras. El dominio de la ciencia, las relaciones que les permitió formar, promovieron su desarrollo artístico.

Por último.

Si bien es cierto que en algunos momentos el vínculo entre derecho y literatura aparece descrito como aquel que se da por el uso de la expresión escrita en ambas áreas del saber humano, también demuestran que no es el único nexo: es bajo estas discusiones cuando los análisis de los ensayos se tornan analítico. Los autores son capaces de advertir aspectos jurídicos que ayudan, a los estudiosos de la literatura, a brindar una visión social contenida en cada obra.

Creencia generalizada, hoy desmentida: los juristas marcan distancia con las artes. Esta aproximación contribuye en la formación de los abogados, ya que los sitúa en realidades concretas, en casos específicos que promueven el desarrollo de la crítica, la aplicación y la administración del enfoque legal en su quehacer diario.

Derecho y literatura. Una alianza que subvierte el orden. México: Bonilla Artigas Editores: UNAM-CEIICH, 2017, 284 p. Bajo la coordinación de Aleida Hernández Cervántes.

 

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Escrito por:paginasalmon

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