Sed, pues, prudentes como las serpientes,
y sencillos como las palomas.

San Mateo 10:16

Lobo
para los lobos,
ciervo
para los ciervos,
mido la piedad
por la bondad
del enemigo
resuelto y dispuesto:
no hay enemigos,
solo voraces objetos
cuyos consejos
me advierten
que no hay paz
en la lluvia ácida,
no piso suelo estéril,
lobo prudente,
perfecto,
hundo mis pies,
son tubérculos,
y hablo
con los astros,
sangran
mis raíces,
vuelvo pequeño,
no imberbe,
y me vivo certero
en la tenacidad
del silencio,
ciervo dulcísimo,
hijo de la ternura,
pan en la mesa,
lumínico,
ojos de ciervo
no mienten,
nobles linternas
en que lloran
y cantan los niños
simples y limpios,
mis manos
no esconden,
no hay mácula suya,
mas si con sed
llegan al río
que alimenta
y oyen
—ciervo sapiente—,
los nudos del caos,
meticulosa serpiente,
se alzan de súbito
al bebedero del cielo
en que intocables
se engarzan
y ruegan
y temen
—solo a Él—
al Dios
eterno y suprahumano,
que gentil las detiene
en su manto de alba,
ciervo soñado
allá arriba,
lobo cimiente, también,
lobo tierra,
piedras sus huesos,
corazón sigiloso,
hocico despierto,
sensaciones olvidadas,
el dolor que se extingue,
hoy se advierte peligro,
las cortinas se abren,
toda furia
es migaja en sus ojos,
lobo quieto,
hecho lumbre,
ciervo hermano,
custodiado
por los divinos calores,
nadie altera al sensato
animal detenido
—uno solo son ambos—,
se consuma la historia
donde ciervo se esfuma
en las arpas celestes,
y en que lobo, entusiasta,
sin hoguera
se consume
en himno perdurable,
y si no palidece
es que nunca se cansa,
testimonio confeso,
pensado,
mi vivencia es certera,
es un día en esta vida
que no mancha mi cara,
soy el mismo que ríe,
corre y canta,
tú mi nombre lo sabes,
acertijo te tragas,
yo te amo en tinieblas,
te saludo en la calle,
soy católico en lo alto,
mis palabras no asombran,
yo me entrego a bocados,
mas sapiente pregunto
¿eres tú mi adversario?,
nunca estuve en la guerra,
yo me como mi sangre,
sé esperar largos años,
me preocupo en la cama,
mas te llamo parado,
si me hablas dormido
yo no irrumpo en tus sombras,
solo miro, contemplo,
no me quejo, comprendo,
es tu pozo sin fondo
respetable vacío,
vacuidad y más nada,
vaso roto, perdido,
quién te viera,
no obstante,
insolente, impetuoso,
tu dolor desazona,
casi espejo del mío,
mas yo admito terremoto,
infortunio, lo aclaro,
en mi pecho expectante,
no me pierdo, me encuentro,
una Virgen y su Hijo,
meditar en paciencia,
la memoria lo es todo,
el pesebre dorado,
todo calla y resplandece
en los vértigos del alma,
perdonar es de héroes
—no lo objeto,
pero no prometo—,
mi esperanza es longeva,
es un puente,
sobrevivo candente,
mi velero, el olvido,
el rencor no obra flores,
son las flores mi vino,
mi misión casi acaba,
hoy se enciende una vela,
el sosiego me espera,
ciervo y lobo no pierden,
dosifican su esencia,
ambos comen,
ambos duermen,
son mis dientes sus rostros,
son sus pieles mi aurora,
oh pastor solitario,
un tenor de la noche,
muy oscura garganta,
son mis pies de alegría,
son los versos del hombre,
hoy descansa al abrirse,
se repite, me ahondo,
no hay quimera,
es mi vista,
no hay lamento en la brisa
que del mar llega y calma,
libertad de esta fábula,
un secreto disuelto,
intensidad de la almohada,
néctar seco en la boca,
es la tierra redonda,
biografía terminada.

Imagen tomada de Descubrir la Historia

Escrito por:paginasalmon

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