CANTO PRIMERO

Gris cuarto.
Sólo hay derrota.

El combate de hombres es lo que exalta
Destruirnos mutuamente y sin paro
El gesto de un hombre cuerdo, indescifrable y duradero
Una derrota que es la guerra
Porque la victoria es ilusoria

Una guerra no violenta
Una guerra a golpes
Una guerra hermosura
Una guerra que es furia y serena.

No hay música en el ruego
Ausencia de música en el perpetuo
No hay música en los instantes
Sólo ecos de lo que ya fue o será.

El “yo” busca matar al otro
El que no es yo
La guerra que se opone al silencio
Alimenta la conciencia
Asesina el ego.

Un gesto es la distancia en que te encuentro
Un gesto es la distancia
Que me separa y convoca a la guerra
Merece la pena vivir por un gesto
Confío en las manos de alguien la muerte
Alguien en mis manos también la espera.

 

CANTO SEGUNDO

Al que no le importará la fe pero sí nuestra hambre
No nacido por suerte
Visible riachuelo
Fue menester la voluntad.

De madera el árbol cortado al bosque
Por un leñador que perdió pareja
Ha talado más de un árbol y no logra encontrarlo, herrado.

Al fondo de columnas y ventanas
Que prosiguen del cielo
Abrazo de sedación
Entre dos mundos opuestos
Limitados y bélicos
Que no finalizan pelea:
El de la vida y la muerte
Y el de los sueños humanos.

Los muertos que se levantan
Para no callar la memoria
De los que seguimos vivos
Entregados a escuchas sordos.

El llanto es el hombre sin fruto
O una cosecha que no abastece
En terribles tierras fértiles,
Ricas para la siembra.

Entre las torres titanes
Que persiguen el cielo
Entre las calles ahogado
La semilla del trabajo.

Y mientras gima viviré
Eso que derrama es la prueba
Que limpia el dolor en la guerra
El sacro fluido que empeña su vida en curarnos
Y no le importa nuestra fe pero sí nuestra hambre.

Es la destrucción del sollozo
Que me transforma en partículas de viento
La destrucción de la ideas
En pequeños fragmentos de un cuadro obscuro
En que rehúye mi dolor.

El llanto con el llanto se enjuaga
Hasta que la muerte me arrebate
Con el hálito al derecho de sufrir
Entonces descansarán mis ojos
Purificados por completo
Absueltos del hastío al que sucumbo
Libres de la sangre que me enferma.

 

Valentín Soto

Imagen tomada de Flickr

Escrito por:paginasalmon

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s