A principios del siglo XIX la totalidad de personas vivas no superaba los mil millones; hoy, doscientos años más tarde, esa cifra es una ridiculez. El contador poblacional en tiempo real Countrymeters registra para hoy, 25 de noviembre de 2016, a las ocho y media de la noche, 7 477 822 330 de personas, 7 477 822 456 de personas, 7 477 822 539 de personas… y no hay señal de que la tendencia vaya a modificarse próximamente. Walt Whitman fue capaz de predecir (no le venían mal las ínfulas de profeta), en algunos versos de Leaves of grass, esta efervescencia vital: “Urge and urge and urge, /Always the procreant urge of the world”. Sin embargo, es probable que ni él hubiera podido enfrentar sin espanto las escarpadas, 7 477 823 287, cifras de la población actual. Si a este fenómeno, más que onírico, pesadillesco, añadimos la aparición del internet en la escena global podremos ponderar lo ignoto de un momento como éste. A raíz de estos eventos todo ha cambiado: la forma en la que nos relacionamos, el ritmo de nuestras existencias, las fronteras de nuestra inteligencia. Era, más que lógico, natural que también mutara el arte.

La transformación que se ha efectuado en él apunta por todos lados a un cisma, equiparable al verso libre o al surgimiento de la novela (aunque, tal vez (ya lo decidirá el tiempo), sea aún más profundo que cualquiera de estos): no sólo son otros los asuntos que trata, sino que en él encuentran un tratamiento inusitado los viejos problemas, soportados por medios siempre cambiantes, siempre diferentes, experimentales. La proliferación de tantas maneras de expresión ha llevado a muchos a adoptar una postura recelosa; en Página Salmón, no obstante, quisimos valorar con justicia cuantas ejemplares propuestas encontráramos. Esta única, aunque poderosa, razón es la que nos movió a ocuparnos, en nuestro primer dossier, de los caminos alternativos que hoy está tomando el arte: desde los poemojis, hasta la narrativa de los videojuegos o la discusión sobre si la literatura de hoy debe tejerse o no forzosamente con el discurso científico.

Los esfuerzos individuales por aprehender este vértigo pueden ser insuficientes, pues todo afán es siempre exiguo, pero en conjunto creemos que pueden empujarnos a la reflexión, a la crítica, y eso ya sería una victoria, a sacar problemas. La tan olvidada etimología nos recuerda que la discriminación, convertida por el polvo y la ignorancia en un vicio, fue en un principio una virtud: el que discrimina distingue, analiza y, como en los versos, “aparta, de la verde, la madura/ producción de los meses fructidores”. Esa es la actitud que intentamos tomar con cada argumento aquí publicado: un balance justo pero inexorable, entre la saturación que pueden producir los lenguajes de distintos medios o el desarrollo de formas de lectura adecuadas al arte presente.

A la par de una serie de seis artículos, meramente textuales, el dossier de este periodo se pensó para presentar un ensayo fotográfico a cargo de Isma León que siguiera la misma directriz temática que las publicaciones. Si bien es una decisión poco experimental, creemos que es un buen inicio para desligar al discurso visual, sin la necesidad de darle su propia “sección gráfica”, de un artículo en especial: la fotografía no se halla subordinada a la palabra y su función no es ilustrativa sino correferencial.

Para el ensayo tenemos algunas categorías analíticas cuando este género es soportado por la palabra, pero ¿cómo seguirán operando éstas mismas para el medio visual? Argumentos, estilo, experiencia, lógica, voz ensayística son categorías que si bien no nacieron con el ensayo, sí fueron acuñadas pensando en la literatura; éstas, vistas en la fotografía, ¿serán legibles? Creemos que las texturas, los colores, los planos, en sí la composición de los elementos se codifican para ser un simil del ensayo, el cual, quizá, tenga como esencia lo mismo que la fotografía (tradicionalmente entendida) que es la concurrencia de lo observado en el “yo” ensayístico.

“/elojodeisma”, la metonimia que caracteriza la url de su página de Flickr, nos hizo pensar que este artista podría hacer visible el tema del dossier. Su trabajo resalta por el tratamiento del color, y lo que frecuentemente retrata son personajes más que personas, ya que algunos de sus retratos incorporan el fondo y todo un entorno cuya lectura arroja una narrativa, es por eso quizá que prefiere el formato, proporción, cinematográfico.

Hacemos nuestra la responsabilidad, propia de todas las generaciones, de valorar con los medios disponibles un fenómeno que no ha terminado todavía de acontecer y que, quizá más ahora que nunca antes, muta a cada instante.

Comité editorial

Fotografía de Isma León

Posted by:paginasalmon

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