Soneto de un pez hacia la luna

A Fernando del Paso

Así de bien te sientes de ir del brazo
de cualquiera. No importa, aquí te espero.
Que este animal tan de agua y majadero
te quite el sueño ¡ay! no tiene caso.

Parece que de ti seguir el paso
es saco roto en donde echar no espero
el hígado, el estómago, el esmero;
tentar contigo al diablo es un fracaso.

Pierde cuidado y quiéreme en mis sueños,
total que nunca asomas la pestaña
hasta que he repartido cada leño;

y aunque la alondra una campana taña,
al despertar yo nunca seré dueño
y si dices que sí, es que me engañas.

Soneto de la gota enamorada

Si no hay nada más solo que la danza
no hay dónde yo, en ti, pueda moverme
¿Habrá, acaso, algo más hiriente
que verte amada, sí, pero a distancia?

Estamos condenados a mirarnos
—pues también tú estás sola de mí mismo—
lloviendo a cántaros y en solipsismo
sin encontrar un charco para amarnos.

En cualquier día, sí, en cualquier danza
pertúrbese en los árboles el ritmo
del monte, contenido pero ígneo,

al ver que no flaquea la esperanza:
solos los cerros, nunca han abrazado
pero a cada temblor se han acercado.

XX

A José Gorostiza

Retruécano hiperbólico del vaso
en pálida crisálida le brota
humores transparentes por la boca
en cántiga espiráculo del trazo,

El músculo espirálico de gotas
inflámase en las hélices de abrazos
tiradas manos y hombros vueltos lazos
pariéndose las erres se dislocan.

Volvámonos las erres eleaele
las límpidas luciérnagas de lengua
eleófagas las locas que le luengan

le dieron paso al silencio perenne,
del vaso imagen, Dios metaforoso,
lleno de mí, poeta perezoso.

Soneto Pan
[Farsismo Hambriento]

Pobre de amor, pedía solo besos
Me diste puros cuernos y birotes
a cambio te ofrecí un pan de elote,
nariz me diste con gendarmes tiesos.

¡Hojaldra! Reclamé, yo quería de esos,
y ya solo quedaban los olotes
en panes, y antes fuera del borlote
le diste bisquets a mi pan de queso.

Te daba un polvorón por tu donita
al fin que hacías muy buenas orejas,
me agarré de las trenzas, tú las rejas

Y casi nos cargamos las cemitas.
Pero estaba el bigotes de tu novio,
y el puso el pan de muerto en mi velorio.

Madrugada

Has de caminar la madrugada
bajo el alumbrado perplejo
de que sigas vivo.
Y arderás de hambre
a pie firme,
te llevarán los harapos
y jirones
de lo que una vez
fue dulce ropa;
arderás de pasos fríos,
de anónimas siluetas,
de ciegos monosílabos;
Harás la madrugada con tus quejas,
tu cuerpo untado en las paredes
tañerá la ciudad a penas fría,
y cubierto de noticias
serás la última silueta
pintada del forense
en la banqueta
de este día.

Imagen tomada de Pinterest

Posted by:paginasalmon

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