El 2016 fue un año difícil para todos, ya sea que hablemos acerca de la cultura pop y de cómo abrimos el año con la pérdida de David Bowie, o de cosas más relevantes como la ciencia en México y la terrible pérdida de personas como la Dra. Vivianne Marquina Fábrega, o el antropólogo Rodolfo Stavenhagen; nadie puede negar que junto con este año también se fueron muchas personas que extrañaremos profundamente y que ahora nos vemos en la necesidad de adaptarnos a una difícil situación. Pero de entre todo lo que pasó antes de terminar el año, algo que sin duda destaca por la situación en la que ahora nos deja es el terrible estado de la política mundial y, particularmente, de la política estadounidense.

No hizo falta más de un mes de su presidencia para confirmar muchos de los temores que el presidente Donald Trump suponía casi desde el inicio de su campaña 18 meses antes de subir al poder. Pero más allá del racismo, el sexismo o sus complejos de poder, un defecto que salta a la vista y que probablemente sea el más peligroso de todos (sin mencionar que también exhibe ésta como una pésima administración) es la forma en la que Trump, su vicepresidente Mike Pence y otros miembros de su gabinete se rehúsan a aceptar cosas tan innegables como los más simples hechos científicos; ya sean la teoría de la evolución, el cambio climático, los mitos relacionados con las vacunas, la evidente necesidad de reformar la política nuclear, etc.

 Sin embargo, toda esta situación es más que sólo otra fuente de depresión para los que hemos pasado parte de nuestras vidas capacitándonos como científicos. De hecho, sabiéndola aprovechar, esta podría ser una excelente oportunidad. Tal parece que después de este triste recordatorio en el que una vez más se volvió dolorosamente obvio que la capacitación no es un requisito para ser presidente, la organización “Acción 3.14” (pi), está trabajando para lanzar una campaña presidencial en la que pueda postularse un científico en el año 2020.

Seamos honestos, no se requiere de un grado en ciencias para ver comentarios como los de Trump/Pence y desconfiar de ellos. Más aún, incluso pensando en el expresidente Ronald Reagan (1981-1989) que también fue una estrella de la farándula antes de iniciarse en la política, son estas cosas las que sólo se pueden esperar de la cuenta de twitter de Trump:

– Un niño joven y saludable va al médico, lo bombean con un tiro masivo de muchas vacunas, no se siente bien y cambia – AUTISMO. ¡Muchos de estos casos! @realdonaldtrump (28/3/2014)

– El concepto de calentamiento global fue creado por y para los chinos, para hacer que la manufactura de Estados Unidos no fuera competitiva. @realdonaldtrump (6/11/2012)

– Recuerde, las nuevas bombillas “amigables con el medio ambiente” pueden causar cáncer. Tenga cuidado – a los idiotas que salieron con esta cosa no les importa. @realdonaldtrump (17/10/2012)

Y por supuesto no debemos olvidar esta perla de sabiduría que Michael Pence nos regaló durante un discurso frente al congreso el 11 de julio del 2002:

Charles Darwin nunca pensó en la evolución como algo más que una teoría. Él esperaba que algún día se demostrara por el registro fósil, pero no vivió para ver eso, ni nosotros lo hemos hecho. . . Y ahora que hemos reconocido la evolución como una teoría, yo sencilla y humildemente preguntaría, ¿podemos enseñarla como tal y también considerar enseñar otras teorías sobre el origen de las especies?

Así, con el propósito de evitar más desvaríos como éstos, fundada en 2016 por la química e investigadora de cáncer Shaughnessy Naughton (graduada de la Bryn Mawr College en 1999), ”3.14 Action” es una organización que busca proveer de apoyo político y económico a candidatos educados en el campo de la ciencia, tecnología, ingeniería y matemática (STEM por sus siglas en ingles); o dicho de otra forma, a alguien que tentativamente sabe valorar la evidencia, hacerse de una opinión, que esté preparado para cambiarla tan pronto como alguien le presente la evidencia correspondiente, y que sepa cuándo delegarle decisiones importantes a gente mejor preparada para tomarlas. Cosa que difícilmente se podría esperar de un político promedio (No shit, Sherlock), y que el mundo necesita desesperadamente.

No es ninguna sorpresa que a Naughton se le hayan sumado personalidades altamente reconocidas mundialmente y ahora colabore con personajes como el Dr. Michael E. Mann (físico graduado de la Universidad de California y doctorado en geología y geofísica en Yale) director del Earth System Science Center en Penn State; el Dr. Warren Crown (matemático doctorado por la Universidad de Chicago), quien ha pasado más de treinta años investigando cómo promover el aprendizaje activo de las matemáticas destacando la importancia de las representaciones concretas y graficas; y muchos otros académicos, que han sido laureados por las mejores academias del mundo.

Esto se hace con el objetivo de proponer y reclutar candidatos científicos que destaquen dentro de su área de estudio, recaudar fondos para sus campañas, darles tanta instrucción como necesiten y asegurarles toda la influencia política que sea posible, de forma en la que además de ser excelentes académicos, resulten también ser candidatos competentes para ocupar vacantes en la Casa Blanca, el Congreso, el Senado, o cualquier otro lugar donde se liberen. La idea es simplemente atiborrar los puestos políticos con físicos, matemáticos, ingenieros, psicólogos, biólogos, etc. Todo sin perder de vista que seguirán haciendo falta políticos. El punto no es deshacerse de ellos, sino colaborar con ellos y lograr darle un enfoque objetivo a la toma de decisiones e identificar gente que valore la educación científica, gente que sepa cómo defender posturas objetivas en lugar de ser políticamente correcto (y que sepa cuándo no hacerlo), y que pueda fortalecer la comunicación entre el público y la comunidad del campo STEM.

Esta idea ha sido muy bien aceptada públicamente hasta este momento, a la causa ahora se suman más de 80,000 donadores y casi 3,000 posibles candidatos que coinciden con ser gente que lidera o destaca en sus respectivas disciplinas.

Por supuesto que esto no necesariamente es una maravillosa idea. Sin duda podríamos sentirnos tentados a pensar que a falta de buenos políticos remplazar a los empresarios con científicos para llevar a cabo la tarea es una buena alternativa, y en la mayoría de los casos tal vez tengamos razón (bien dicen que, cuando se apagan todas las luces, el ciego es el mejor guía). Pero no olvidemos que el método científico es una excelente herramienta para cualquiera que sea el trabajo que uno se proponga realizar y no hace falta buscar mucho para encontrar ejemplos como la gran capacidad letal que alcanzaron las armas biológicas con los avances en bacteriología de 1900, los horrores de la experimentación con humanos en la Alemania Nazi durante la década de los 40s, el poder destructivo de la bomba nuclear, la eugenesia, o muchos otros actos espantosos en los que nos arriesgamos a caer, cuando se depositan grandes cantidades de poder en manos de gente que abusa del método científico en lugar de utilizarlo al servicio de la humanidad.

Sí, puede ser que todo este concepto resulte ser una pésima idea, incluso Einstein dejó muy clara su postura cuando dijo “sólo existen dos cosas infinitas, el universo y la estupidez humana”. Pero nadie espera que esto salga bien a la primera, y es sólo normal que se tenga que trabajar arduamente refinando esta idea pero, pensando en que nos den a escoger entre un empresario (y estrella de un mal reality show), o personas como Margaret Tatcher (graduada como química), Theodore Roosevelt (que estudió biología en Harvard), o Angela Merkel (que se graduó como física), incluso con todos sus respectivos defectos, me siento tentado a pensar que, haciéndolo con cuidado, borrar la línea que separa la ciencia de la política puede ser justo lo que el mundo necesita. Y con un poco de suerte, si lo hacen teniendo en cuenta los valores y el carácter de sus líderes, dentro de poco tiempo otros países atinen en seguir el ejemplo.

Imagen tomada de WriteScience

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Escrito por:paginasalmon

2 respuestas a “Pi al rescate de la política | Por Rogelio Meana

  1. Para tener políticos competentes es necesaria una opinión informada la educación es y seguirá siendo la herramienta para lograr una sociedad más justa y sí, desde luego buscar a la gente más competente siempre es lo ideal pero si la sociedad no los acepta eso no es suficiente!
    Educación accesible y de calidad es la clave!

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