I: La invasión de los idiotas

La falta de edición es un error de novatos. Me han dicho otras veces que mantener muchas cosas en el aire también es de novatos. Los momentos eureka son un mito. La democracia es un mito. El artista es un mito. El multitask es también un mito. Utilizar también hasta el hartazgo es también de novatos. Los manuales también son un mito. I’m making a point. En cualquier pantalla inteligente (sea teléfono, televisión, tableta, computadora, reloj, reproductor, etc.) el comando para hacer switch de tareas es casi el mismo. Si me dieran $1 por cada vez que he escuchado a alguien decir que estos aparatejos nos vuelven idiotas les pagaba hasta la risa. Nos han querido decir que lo somos por esto o por aquello. Nunca antes la tecnología había avanzado a esta velocidad, es natural que aquellos que se niegan a adaptarse estén completamente desorientados. Es natural también que una columna sea vertiginosa. Pero las columnas son un mito, normalmente tienen poco de ensayístico y muchas citas superficiales. También.

II: Del Ego y sus demonios

Esta semana me llegó una entrevista con la Anton Ego de la vida real: Avelina Lesper. Veintitantos minutos de torpe palabrería para intentar problematizar lo mismo de siempre. Ella es santa de los alebrestados, como Orozco es el patrón de los artistas. Es como escuchar la letanía o el credo, y no por ello ha dejado de ser cierto. Nomás no me exageren. El arte, el no arte, la figura del artista, del genio, de la cultura, del mercado, la validación, la institucionalización, la compraventa. Sí, el arte ha renunciado a la catarsis inicial, sin embargo, ha intentado acceder, mediante el discurso, a algo mucho más denso: el concepto como vehículo catártico.

III: El riesgo en el truco del mago

Existen ahora computadoras programadas para aprender. El aprendizaje, y el conocimiento sirven para lo mismo que la ancianatura institucional: estorban. Si las máquinas aprenden a resolver problemas, ¿entonces han aprendido a pensar? Si el concepto de pensar es una interiorización del conocimiento para efectos prácticos, entonces que sepan aplicar su conocimiento para resolver problemas complejos sí es un equivalente del pensamiento. Cuando menos del pensamiento como se estructura en una mente humana. Qué difícil es aceptar que toda la cultura humana es subjetiva dado que humana. Es solamente una interpretación. La inteligencia está sesgada por el concepto humano. La inteligencia es un concepto humano. Lo mismo el pensamiento. Arriesgarse a pensar lo contrario es perder el sentido. Es como explicar el truco del mago mientras pasa, no después.

IV: La contaduría

En la semana he usado mucho el metro. Entre viajes me di cuenta de lo inundados que estamos de pantallas (por $5 las Cataratas de Tacubaya, el Río de la Línea Dorada, los Lagos de La Raza y ahora ya hasta es territorio Telcel). Si cada pantalla es una plataforma para contar historias, y he contado casi 20 en un solo vagón del metro, ¿cuántas historias se pueden contar simultáneamente? Esa no es la pregunta, porque no importa. Ahora todo viene con pantalla, es como el chiste del microondas. Era un mal chiste. No recuerdo la última vez que vi una serie en la televisión de mi casa. Una película sí. La vi con mi papá, él todavía se resiste a Netflix. Muy a pesar de eso, ya vio Highlander en su totalidad, por Clarovideo. A mí me tienta pagarlo para ver Doctor Who. De muchos modos es lo mismo, cuando llegamos a la casa prendemos la tele por tradición, tal vez, o para llenar el silencio. Todos tenemos una pantalla en la bolsa del pantalón. La pregunta es ¿cómo aprovechar al máximo esas pantallas para contar la historia?

V: Conexiones

Esta noche (un comediante ha muerto, digo) he visto una transmisión en vivo. Un masterclass de Daniele Gatti y la Royal Concertgebouw Orchestra desde el Het Concertgebow Amsterdam. Son las 4:15 a.m. de México y estoy viendo lo mismo que las personas en la sala de conciertos de los Países Bajos. Con esta conexión puedo asistir a una clase que se imparte al otro lado del atlántico. Creo que es gratis, pero el costo está esparcido por el mundo, entre las instituciones holandesas, el gobierno mexicano, mis padres y mi cuenta de teléfono. Diría que es más noble ver esta transmisión que pasar mi tiempo necesitando de la atención del mundo, pero está muy de moda tener una columna autoficcional que no va a ningún lado. Veo a estudiantes de música, que quieren ser directores de orquesta, tomar consejos de Daniele Gatti. Él les explica bien a los hombres, pero sólo hace contacto físico con la [única] mujer del grupo. La lleva como se lleva a un idiota. Ella hace una mueca de rechazo, al final acepta la guía, creo que está acostumbrada. Los alumnos tienen un nivel impresionante, entienden conceptos que a cualquiera le costaría descifrar. Si yo fuera como ellos (o sea talentoso) podría aprender.

VI: It’s a matter of time

SyFy pagó una millonada por los derechos de transmisión de la nueva temporada de Doctor Who, la última de Peter Capaldi. BBC ha estrenado los capítulos los sábados a las 18:30 (hora UK, algo así como las 12:30 del centro de México). Syfy transmite los capítulos en su idioma original el domingo a las 22:00 hrs (tiempo de México); antes estaban doblados a español latino. Esto significa que los actores de doblaje han perdido sus empleos. Ellos y Syfy han de estar que se los lleva la chingada. Para las 14:30 del mismo sábado, ya todos vimos el capítulo en stream de Facebook.

VII: La Máquina de Contar

El otro día abrí el refri y encontré un tupper con una nota encima.

Cesar del futuro:

Para que no andes diciendo que siempre te cago la vida, pendejo.

Atte: Cesar borracho del pasado

VIII: La verdadera máquina de contar

Muchas veces he escuchado que existen los narradores natos. Tal vez si describo a uno, ustedes lo asocien con alguien que conocen. Tal vez ya tienen a alguien en mente. Se necesita cierto carisma para contar una historia, también un nivel de empatía con el espectador (que va mucho más allá del puro lenguaje articulado. En vivo se dice que es saber medir la temperatura del público), pero sobre todo esto, se necesita hacer una edición. ¿Qué detalles son importantes? ¿Qué palabras son adecuadas? ¿Por dónde empezar? ¿Hacia dónde ir? ¿Cómo plantear el nudo de la historia? Lo último es una obviedad dentro de la narración escrita, sin embargo, en la oralidad sucede de modo orgánico y a veces hasta imperceptible.

IX: ¿Hay máquinas para contar en el cielo?

Como decía antes, creo que todos los grupos tienen su narrador nato, esa persona que siempre sabe cómo configurar sus oraciones para que, al final, la historia resulte interesante, valiosa, entretenida. ¿De verdad es nato o se aprende? No hay nada nato en el lenguaje. Es una idea pueril como que el cielo es el paraíso ¿Dios no se preocupa por los acrofóbicos? Dado que es una habilidad adquirida, la capacidad de contar historias es, también, aprendida. El niño adquiere las manías de sus padres al narrar.

X: Máquinas de coser

El pensamiento se puede definir como la habilidad de coser conceptos: conectarlos, vaya. Cuando una persona aprende, cose lo aprendido a otro conocimiento hasta que forma una sola pieza, que en este caso sería el pensamiento que los humanos tan ególatramente consideramos complejo. Si una máquina puede aprender el lenguaje (aunque aún no su contexto) ¿qué tan lejos estamos de hacerla entender lo contextual? Una máquina que aprende y aplica lo aprendido para resolver problemas de naturaleza humana ya piensa como humano, pero ¿cómo piensa una máquina?

XI: Reciclando chistes

Hay una máquina que escribe novelas. Técnicamente es cierto. En 2016, una novela corta dirigida por un equipo de la Universidad del Futuro (en Japón), pero escrita por una IA superó la primera etapa del concurso Nikkei Hoshi Shinichi de literatura. No fue suficiente para ganar, pero estuvo cerca. Uno de los problemas principales de su narración fue la falta de eso que define a un buen narrador: empatía. La empatía parte del autoconocimiento y, en la narración, sirve para lograr que la historia sea patética (en su término griego, no gringo). Es decir, saber cómo contar la historia al punto de que nos parezca irresistible.

XII: Los senderos que (no) se bifurcan

Vamos todos a lo mismo, si nuestro concepto de arte es el mismo que defiende Avelina Lesper estamos queriendo tener un hijo con un muerto. Claramente las bases están sentadas, pero es monolítico pensar en las tantas bellas artes. Si pensamos el arte como un trabajo en construcción, entiendo que se forme de los ladrillos preexistentes, sin embargo, no entiendo por qué negamos la pared y la tildamos de ladrillería.

XIII: Tanto va el cántaro…

Soy incapaz de contar una historia. Se necesita siempre de un arrojo casi estúpido y juvenil para tasajear los detalles; no le encuentro sentido a hablar con las personas. Cada quién tiene sus problemas y estoy muy viejo para esta mierda. Las columnas, por otro lado, me salen un poco peor. Cuando intento hablar de algo termino hablando de Avelina Lesper y la Orquesta de Ámsterdam. Me convertí en este personaje que ahora leen, porque valida mi discurso con toda la retórica indigna que estoy usando. La autoficción es un mal silencioso. No está mal pedir ayuda. Únanse a Autoficcionadores Anónimos (AA). No están solos. Hace tiempo quería ser comediante, mis amigos se rieron de mí. Ahora que hago stand up, ya nadie se ríe.

XIV: Carcacha, paso a pasito

Mientras más corta, más difícil de contar la historia.

XV: Dóricas, Jónicas y Mixolidias

Somos la generación del switch. Si bien el multitask no existe, estamos acostumbrados a switchear constantemente nuestras ocupaciones. Así mismo, las narraciones se han convertido en un motor de este switcheo. Son vertiginosas, tienen que serlo. Actualmente todas las narraciones son más gráficas que literales, estamos tan acostumbrados a la multimedialidad y la multidisciplinariedad que no nos damos cuenta de lo mucho que abarcamos al ser espectadores, al hablar de conocimiento, al intentar conocer. En una narración todo está y debe estar conectado. La multiplicidad de discursos, la cantidad de intertextos, el entramado metatextual y referencial son parte orgánica de la historia. Nada puede ser incidental. Nada es accidente. Nadie es espontáneo.

En

la siguiente

temporada

Imagen tomada de The Guardian

Posted by:paginasalmon

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