Tuve un fin de semana como hace mucho no tenía un fin de semana: no hice mucho más que leer una novela, High Fidelity de Nick Hornby. Me gustó, ya me sabía la anécdota gracias a la película con John Cusack. No voy a caer en el lugar común de pe-ro-la-no-ve-la-es-me-jor-que-la-pe-lí-cu-la porque la verdad es que las dos tienen bastante mérito. Otro día discutimos los comentarios machistas del personaje porque creo que es un tema, es un personaje problemático. Una amiga mía me advirtió: “es un pendejo, pero un pendejo entrañable”, y como todo pendejo entrañable tiene grandes momentos.

Esto es lo que pasa en la novela: Rob es un sujeto que corta con Laura, su novia, que lo deja por un sujeto que se llama Ian. Como parte de sus actividades post-terminar-la-relación, Rob se acuesta con una cantante estadounidense, no tan conocida, pero talentosa: Marie La Salle. Rob es un melómano, dueño de una tienda de discos usados, por lo que acostarse con una cantante/guitarrista/estrella-por-ser-descubierta le parece maravilloso: su sueño es que su nombre salga en el disco de alguien.

En algún momento de la novela, hablan de cómo Marie La Salle estuvo con un músico gringo muy famoso que escribió una canción acerca de su ex-novia y que a ella, francamente, no le gustaba escucharla, que ahora que ya no están juntos, ella hizo una canción de él y de la canción que él hizo sobre la otra ex / y que la otra ex quizá haría una canción acerca de cómo Marie La Salle hizo una canción acerca de él y la canción que él hizo de la otra ex / y de cómo él luego iba a hacer una canción acerca de la canción que la otra ex hizo acerca de la canción que Marie La Salle hizo donde menciona que él hizo una canción sobre la otra ex… etc. Rob comenta algo genial: dice que, en cierto sentido, todos hacemos eso: escribir canciones acerca de los otros, pero las canciones no son canciones, son personas. En su caso, él tuvo una ex (Charlie), que lo dejó por Marco, gracias a eso fue miserable y sensible y terminó de novio de Sarah, que luego lo dejó por Tom y bueno mejor les copio el fragmento:

It would take too long to explain about Marco and Charlie, and how they wrote Sarah, in a way, because without Marco and Charlie there would have been no Sarah, and how Sarah and her ex, the one who wanted to be someone at the BBC, how they wrote me, and how Rosie the pain-in-the-arse simultaneous orgasm girl [chica con la que engañó a Laura] and I wrote Ian. It’s just that none of us had the wit or the talent to make them into songs. We made them into life, which is much messier, and more time-consuming, and leaves nothing for anybody to whistle.

“We made them into life” es una de las oraciones más increíbles de esa novela. Jonathan Culler, en Sobre la Deconstrucción, habla acerca de la escritura, de que el quehacer del crítico literario “invoca la esperanza de decir la última palabra, de detener el proceso de comentario”, pero también rescata y defiende la posición derrideana: “para Derrida, escribir siempre conduce a escribir más, y más y todavía más”. Quizá nunca podamos dejar de escribir.

¿Qué enamorado no tiene un crítico literario interior, es decir, no tiene la esperanza de ‘dejar de escribir’ gente, de ‘traerlos a la vida’, de escribir un último nombre para quedarse ahí por siempre? Si escribir siempre lleva a escribir más, nunca se dejarán de escribir canciones, las canciones que dan respuesta a las primeras canciones, la crítica musical respecto a esas canciones; la gente, la gente que se relaciona con otra gente, la gente que comenta que la gente se relaciona; los escritores que escriben novelas sobre gente que se relaciona, que los críticos critican en sus escritos sobre novelas. Las palabras están condenadas a generar más palabras. Incluso cuando tratamos de copiarlas verbatim se generan otras que luego serán comentadas por alguien más. Un caso precioso que viene a mi mente es el de Melville, F. O. Mathiesen y Fredson Bowers. Hace años, en la Constable Standard Edition de la obra de Melville, en el texto de White-Jacket se imprimió un fragmento maravilloso: “I wondered whether I was yet dead or still dying. But of a sudden some fashionless form brushed my side–some inert soiled fish of the sea.”

F. O. Mathiesen, crítico literario, se volvió loco con la construcción “soiled fish of the sea”. Escribió un texto en el que no puede parar de elogiar el raro genio y creatividad de Melville. Tiene un poco de razón, creo: ¿quién en su completo uso de razón describe que un personaje que no sabe si vive o muere, de pronto es vuelto a la vida por la acción de un pez sucio (soiled fish)? Es tan extraña la descripción de ese pez como “sucio”, ¿cómo le hace un pez para estar sucio si siempre está en el agua?, que en opinión de Mathiesen, sólo Melvile pudo escribir algo así.

El único problema es que no fue Melville. Fredson Bowers escribe en su texto Bibliography and Textual Criticism, con todo el deseo de exhibir a Mathiesen, que si uno consultara las primeras ediciones de White-Jacket, tanto la estadounidense o la británica, se daría cuenta de que el crítico se dedicó a elogiar una errata. El texto de Melville decía “coiled fish”, es decir, Melville estaba hablando simplemente de una anguila: el raro genio y creatividad fueron del cajista de la Constable Standard Edition.

Bowers se está burlando de Mathiesen, claramente intenta tener la última palabra con respecto a este tema, pero sin querer desentierra del olvido al cajista. Esto está en consonancia con el título del famoso libro de McLuhan, The Medium is the Massage. Su hijo Eric nos cuenta que:

The title was a mistake. When the book came back from the typesetter’s, it had on the cover “Massage” as it still does. The title was supposed to have read “The Medium is the Message” but the typesetter had made an error. When Marshall saw the typo he exclaimed, “Leave it alone! It’s great, and right on target!” Now there are four possible readings for the last word of the title, all of them accurate: “Message” and “Mess Age,” “Massage” and “Mass Age.”

McLuhan pone al cajista en su título. Es bonito que el texto de Melville, que escribió el texto de Mathiesen, que escribió el texto de Bowers, trajeron a la vida a un empleado de la imprenta; es bonito que un autor, McLuhan, ante un título errado, apreciara cómo esa intervención en el título estaba en consonancia con el contenido del mismo y también trajera a la vida al cajista que se lo regaló. Es por eso que Jerome McGann dice que hay actores determinantes en la creación de un texto además del autor, por lo que deberíamos ampliar nuestra perspectiva crítica hacia otros agentes involucrados en la producción de textos. De la misma manera, D.F. McKenzie, persona en cuyo honor los estudiosos del libro y editores críticos más prestigiosos dan anualmente las McKenzie Lectures, abogó por la idea de una sociología de los textos en la que no se pierda de vista la agentividad de los seres humanos: una en la que consideremos las razones e interacciones humanas que los textos traen consigo en cualquier etapa de su producción, transmisión y consumo.

Entonces estos editores críticos, que tanto se preocupan por los textos, terminan por hacer lo mismo que hace Rob: ver cómo esas palabras son los signos de las personas que traen a la vida los textos. Vemos cómo en el fondo se sacan, no sólo las palabras, no sólo los nombres de los emisores, sino los lazos que los unen y cómo ciertas palabras, o ciertos lugares ocupados en ese entramado social, afectan a los agentes o a los espectadores. A nivel de aficionado, todos hicimos esa reconstrucción del entramado alguna vez, todos hemos rascado un poco para ver qué poema escribió/dio motivo a la escritura de otro poema/novela/canción y luego quisimos saber quiénes estaban detrás de la pluma y quiénes pensaron que era buena idea publicarlo para que viera la luz: todos nos metimos en la cabeza de Justin cuando terminó con Britney.

Gracias a la doble de Britney que sale en el video de “Cry Me a River” de Justin Timberlake, todos supimos de qué se trataba esta pataleta:

uno

En la canción Justin se queja de las cosas que los demás le dijeron: “All of these things people told me/ Keep messing with my head”. Con estas palabras vemos más gente en el escenario, ya no sólo a la pareja del Disney Channel. De hecho, la supuesta respuesta de Britney, “Everytime”, es co-creada por Annet Artani, que también había tenido una ruptura reciente. Ella misma acepta en varias entrevistas que la canción que dice “I may have made it rain [recordemos el video de “Cry Me a River”]/ Please forgive me / My weakness caused you pain / And this song’s my sorry” es en buena medida la respuesta a la canción del Justified. Se muestran los hilos que dieron lugar a las muy distintas carreras de cada uno de los involucrados: escuchamos canciones para personas, las canciones requieren de entrevistas para corroborar las dedicatorias, los ofendidos escriben su propia canción y dan una entrevista para aclarar que ésta es su venganza, “escribir siempre conduce a escribir más, y más y todavía más”.

Todos vimos a Britney dar pasos en falso: “Cry Me a River” escribió a la Britney de la debacle, o al menos eso dicen que dicen sus abogados. Esa misma Britney en algún momento caminó hacia una estación de radio para entregar “Mona Lisa” al DJ, una canción en la que escuchamos:

I’ve got a little story to tell
About Mona Lisa, and how she suddenly fell
See, everyone knew her, they knew her oh so well
Now I am taking over to release her from her spell
She’s the original,
She’s unforgettable
She wants you to know she’s been cloned

Dejemos de lado la cita de W. Benjamin por esta vez, sólo hagamos caso de que aquí Mona Lisa claramente es Britney que está hablando de un personaje caído, de un personaje que ya no es él mismo, que se ha intentado reemplazar, pero que no se puede porque nada puede realmente ocupar el lugar de Mona Lisa / Britney Spears. Como diría años después Madonna en ese disco que hizo con Timbaland y Timberlake: “She’s not me!”. Canciones que comentan canciones y críticas de periodistas de espectáculos que comentaron las demás canciones anteriores, escrituras regurgitadas por siempre. Aquí la versión contemporánea de lo mismo.

Pero esto no es privativo de las estrellas del pop más pop, ¿qué tienen en común todas estas citas?:

  1. How could it be I’m the only one who sees your rehearsed insanity (Dave Grohl)
  2. You’re so vain / I bet you think this song is about you (Trent Reznor / NIN)
  3. Don’t blow those brains yet / We gotta be big boy / We gotta be big (Tori Amos)
  4. She said he could do no right / So he took his life / His story is true […] / And now this girl, / Yeah she got real famous / And she made lots of money and / Some of his too (Scott Weiland / STP)
  5. I heard that you were talking shit / And you didn’t think that I would hear it / People hear you talking like that, getting everybody fired up / So I’m ready to attack (Gwen Stefani)

Sí, todas son de canciones, pero además TODAS son acerca de Courtney Love (y algunas también acerca de Kurt). Si bien la segunda cita puede dejar lugar a dudas, notemos que en el video de NIN sale este personaje que tiene que ser la caricatura de Courtney (me niego a referirme a ella como “Love”):

dos

Todos los fans de Nirvana y de Kurt tenemos nuestra opinión acerca de Courtney Love. Después de haber visto Montage of Heck y Soaked in Bleach, yo la verdad no soy muy fan de Courtney, pero eso es materia de otro post, harina de otro costal y todo eso. Para seguir con el ejercicio de las escrituras regurgitadas, veamos que Courtney también hizo una canción al respecto de todo este contexto, probablemente muy cerquita de Billy Corgan. Recordemos “Awful”, la canción de Hole que dice:

Yeah it was perfect now it’s awful
They know how to break all the girls like you
And they rob the souls of the girls like you
And they break the hearts of the girls

You’re lost, oh, where’s your daddy it’s so awful
And they royalty rate all the girls like you
And they sell it out to the girls like you
To incorporate little girls

Hasta aquí la réplica de Courtney, respecto a quienes no dudan en señalarla como una persona desagradable. Más allá de eso, lo que quiero mostrar aquí es que en algún momento Kurt escribió “meat-eating orchids forgive no one just yet […] / Broken hymen of your highness I’m left back / Throw down your umbilical noose so I can climb right back” lo que escribió que en el futuro Lana del Rey hiciera un cover de esta canción, de Heart-Shaped Box, lo que a su vez escribió que Courtney dijera en entrevista: “You do know the song is about my vagina right?”. Después se dirigió a Lana del Rey y le dijo “next time you sing it, think about my vagina will you?”.

Personas como Courtney reclaman su lugar en el entramado, Courtney es una persona que se resiste a que las canciones ocupen su lugar, Courtney es el centro de las canciones, el alma de la fiesta, o en palabras de los Stone Temple Pilots: “She would always crash the party / It was no surprise / It was for her / Too Cool Quenie”.

Kurt no sólo consiguió que se honre horriblemente su memoria como con el caso anterior, sino que digamos, y aquí extendemos aún más la metáfora, digamos que recibió un ejercicio de borramiento de parte de Courtney Love. Kurt es un vacío que los documentales, los homenajes, los reportajes y también las canciones que se dirigen a Courtney y la señalan como la borratriz intentan llenar en vano, pero también Kurt es un vacío que nunca dejará de producir contenido. Courtney Love, como Bowers, intentó decir la última palabra, y en buena medida lo logró: borró una voz, pero la cultura se encarga de llenar los vacíos significativos. La cultura se rebela contra el borramiento tal como señala Derrida en “No Apocalypse, Not Now”:

An individual death, a destruction affecting only a part of society, of tradition, of culture may always give rise to a symbolic work of mourning, with memory, compensation, internalization, idealization, displacement, and so on […] the burden of every death can be assumed symbolically by a culture and a social memory (that is even their essential function and their justification, their raison d’etre)

Pero ¿qué pasa si todos dejáramos de hablar? ¿Qué pasa si a todos nos borran? ¿Qué pasa si ese amante, ese crítico literario finalmente triunfan? Si se acaban las personas se acaban las palabras, si se acaban las palabras ya nadie podrá traernos a la vida a través de una canción.

En el mismo texto, Derrida habla de lo que supondría esto: para anular la posibilidad de la producción de signos, habría que tener la totalidad del conocimiento de tal manera que no pudiera haber un signo fuera de ese conocimiento que lo explicara, de lo contrario no sería total; o bien destruir completamente el archivo y toda posibilidad de emisión de signos. Obtenerlo todo es igual que destruirlo todo. Derrida opina que eso no vale la pena, que quienes vieron que se podía tener el conocimiento absoluto prefirieron dejarlo pasar. Derrida explica que Dios, los hijos de Shem y Derrida optan por quedarse juntos en vez de desaparecer: “they preferred to spend a little more time together, the time of a long colloquy with warriors in love with life, busy writing in all languages in order to make the conversation last, even if they didn’t understand each other too well”. Prefirieron ocuparse de escribir aunque fueran incomprendidos, porque eso mismo garantizaba la escritura que aclararía sus textos, para seguir vivos.

Al final, no creo que ningún crítico literario en lo más hondo de su corazón o que ningún amante quisieran dejar de escribir. Creo que Rob al final de la novela, es decir, después de que el personaje comprende que es momento de crecer y ser un adulto, sin que eso signifique ponerse una corbata y tener un trabajo con prestaciones, tiene una gran instancia de escritura. Cuando Rob la hace de DJ en su fiesta, ve a Laura bailar y se imagina que le hace un mixtape “for her, something that’s full of stuff she’s heard of, and full of stuff she’d play. Tonight, for the first time ever, I can sort of see how it’s done”. Rob, en lugar de pensar en un mixtape con las canciones que él quiere que Laura escuche, piensa en hacer uno para agradarla, no para impresionarla, no para adoctrinarla, no para imponerle su propio gusto musical, Rob abandona su papel de pedante mesías musical. Este ejercicio de escritura reconoce la inevitable no-identidad de una pareja, por primera vez Rob está en consonancia con la opinión de Badiou que dice que en el amor “aprendemos que podemos experimentar el mundo a partir de la diferencia y ya no solamente de la identidad”. Rob vislumbra un ejercicio en el que las canciones van a traerlo a él y a Laura a la vida de aquí en adelante. Rob apuesta por la escritura.

Imagen tomada de Blogspot

Posted by:paginasalmon

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