Fotografía de Gerardo Alquicira

 

La pieza más importante del museo es el visitante. Los mensajes que se investigan y trabajan, la búsqueda de claridad en los mensajes, todos los recursos puestos en la creación de un discurso curatorial coherente, todos los recursos de un museo, a secas, se juegan en la recepción del visitante.

Para Lauro Zavala, los visitantes de un museo podrían compararse con especies de animales. Hay visitantes hormiga, que se detienen en cada obra, cada texto y recurso museográfico, que minuciosamente coleccionan las piezas de una muestra; visitantes chapulín, que saben lo que les interesa y saltan a través de la exposición, deteniéndose sólo en lo que les importa; visitantes mariposa, aquéllos que sólo buscan recursos museográficos lúdicos o interactivos, volátiles, con un nivel mínimo de atención; hay, finalmente, visitantes pez, que van por obligación al museo, atraviesan la exposición sin que nada despierte su interés, ojos estoicos que se resisten al estímulo.

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Cada uno de estos visitantes representa públicos distintos, con necesidades expositivas distintas, para las que una institución museal debe estar preparada. Así como hay animales en un museo, cada museo tiene ecosistemas propuestos para recibir y cuidar a su fauna. A causa de esta diversidad es que cada exposición es diferente (aunque suene a una verdad de Perogrullo): porque una especie particular no sólo no quiere, sino que no puede vivir en un medio ambiente que le es adverso. Por ello, hay museos de carácter ritual, didáctico y lúdico –con sus combinaciones entre museos de ciencias, antropología, artes y generales–, y todos son igualmente valiosos. Sólo hay que detenerse a entenderlos: etnógrafos de la recepción museal.

Museo de Ciencias

Aquí encontramos diferentes niveles de lectura para incluir a la amplia gama de visitantes que frecuentan estos museos: hallaremos señoras escribanas que copian las cédulas para las tareas de sus hijos que estudian la primaria, jóvenes que pasan por la zona con su pareja y se toman un breve tiempo para dar el recorrido, gente que asiste a las ponencias, charlas y exposiciones itinerantes por algo más de información de lo que genera el museo en sus salas permanentes.

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En estos museos veremos una variedad de gráficas, cédulas, y textos a muro que parecerán abrumadores si no sabemos lo que buscamos. Suelen ser dinámicos y tener un carácter interactivo/lúdico para hacer menos agobiante la exposición.

Aunque la visita a un museo no debería verse como una actividad obligada, estos recintos dan la impresión de que sus visitantes lo hacen por sus circunstancias. Este visitante obligado es al que se tienen que ganar las instituciones mostrándoles un menú variado de actividades para generar un recorrido agradable. No se debería tener catalogado el museo como “un lugar que educa”, sino como un complemento para disfrutar, uno que sugiere conocimiento variado.

Museo de Antropología

Aquí podemos apreciar en su mayoría visitantes extranjeros, personas de diversas culturas que asisten para hacerse de un breviario cultural, una selfie o un check-in en el país que visitan: de igual modo existirá la obligada visita de nivel básico y la forzada copia de cedulario. A otras horas con menos afluencia de gente veremos personas mayores que asisten por inclusión en rampas, elevadores, bancas y pasamanos, así como por los interactivos, la amabilidad de la información en videos, audio-guías y hasta tabletas que provee el museo gracias a las sanas finanzas por taquillas repletas a lo largo de la semana.

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Cabe hacer mención que este tipo de museos son los que tienen mayor estabilidad económica y que por lo tanto se han dedicado a la inclusión: no sólo de personas de la tercera edad, en silla de ruedas, débiles visuales y ciegos, sino también de aquéllos con síndrome de Down, esquizofrenia, entre otros padecimientos.

Museo de Artes

Hay una amplia gama de museos de artes. Los de artes aplicadas, que suelen ser más amables con el público general, y en los que encontraremos visitantes esporádicos que circulan por la zona, una que otra visita de nivel bachillerato, parejas jóvenes que van por recomendación y personas que sólo buscaban un baño en su camino.

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De igual manera existen los museos de arte moderno y contemporáneo, que suelen ser más espinosos, se mueven dentro de una esfera cultural más reducida para un público más específico que no le da flojera reflexionar los intrincados temas que se exhiben: apreciaremos universitarios, parejas jóvenes con hijos, personas mayores que dominan ciertos temas artísticos, entre otros.

Museos en General

Son museos de temas de interés general, como el Museo del Ejército, de la Mujer, del Chocolate, del Agua, experimentales. Aquí hallaremos visitantes que asisten por el tema protagónico, para enriquecer una tarea, para conocer o ver de otro modo el trabajo que ejercen y explicarlo de mejor manera a su familia e hijos, visitantes esporádicos que pasan por la zona y son fans del tema o que asisten por recomendación de amigos.

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Estos museos generalmente son de carácter privado (por el origen de sus recursos) e intentarán exponer su tema desde diversos ángulos que dependerán de su público meta y hasta de la zona geográfica donde se encuentren. La visita a estos recintos es corta (de treinta minutos a una hora), en comparación con la de un museo de antropología o artes (entre cincuenta minutos y dos horas), ya que se toca un tema específico y se hace un esfuerzo por sintetizarlo.

Los museos experimentales tienen la generalidad de exponer ideas más radicales a públicos más especializados que habitan en la esfera cultural, son temas complejos que dan por hecho que su público meta ya tiene nociones artísticas y estéticas: encontramos menos cédulas, interactivos, videos y puestas en escena que invitan a la libre reflexión. En este punto encontramos laboratorios de arte, centros culturales, exposiciones itinerantes en lugares públicos e intervenciones en explanadas de museos. Son museos que carecen de recursos, de inclusión y que priorizan artistas periféricos y temas tajantes.

Existen varios tipos de museos y combinaciones de ellos, así como tipo de visitantes que los frecuentan. Algunos van por sus exposiciones permanentes, otros por las charlas o hasta por los recitales que ofrecen. Pero entre todas las piezas top y taquillas atiborradas que se ven con frecuencia, está el visitante: para él trabajamos a nivel arquitectónico, curatorial, en diseño industrial y comunicación gráfica; por él hacemos un esfuerzo de inclusión y por él intentamos romper el prejuicio de que a un museo sólo asiste la gente estudiada, de abundancia económica o aburrida. Por el visitante existen los museos. Como los libros sólo se realizan en la lectura, el museo sólo se realiza en la visita; fuera de eso es un espacio lleno de objetos inertes.

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Ilustraciones de Omar Sánchez Sierra

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Escrito por:paginasalmon

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