Dirección: Sebastián Hoffman.
Guion: Julio Chavezmontes y Sebastián Hoffman.
Música original: Giorgio Giampá.
Diseño de producción: Claudio Ramírez Castelli.
 

Elenco:
Luis Gerardo Méndez | Pedro
Miguel Rodarte | Andrés
Cassandra Ciangherotti | Eva
Montserrat Marañón | Gloria
Andrés Almeida | Abel
RJ Mitte | Tom

Tiempo compartido (Timeshare, 2018) es el segundo largometraje del director mexicano Sebastián Hoffman, cuya ópera prima, Halley (2012), obtuvo premios en el Festival de Rotterdam, en el Festival de La Habana y un Ariel al mejor maquillaje en 2013. En esta su segunda incursión como realizador, Tiempo compartido ha cosechado ya once nominaciones en festivales internacionales y merecido cuatro premios, entre los que destaca el Premio Especial del Jurado en el Festival Sundance 2018 a mejor guion.

Nos encontramos frente a una osada propuesta nacional que nos entrega la historia de dos hombres atormentados que unen fuerzas para rescatar a sus familias de un paraíso tropical, después de convencerse de que un conglomerado norteamericano de tiempos compartidos ha desarrollado un siniestro plan para separarlos de sus seres amados.

Entrevistamos al director de la cinta, así como a Cassandra Ciangherotti (Hasta el viento tiene miedo, Cantinflas, La piel en llamas), Luis Gerardo Méndez (Club de cuervos, Nosotros los nobles, Hoy no me puedo levantar) y Miguel Rodarte (El tigre de Santa Julia, Border run, Salvando al soldado Pérez).

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Miguel Ángel Lara Reyes: El primer impacto que tuve como espectador fue la fotografía: encuadres que desde el inicio y prácticamente durante toda la película aparentemente nos transportan a un hospital psiquiátrico, nos llevan a una locura colectiva.

Sebastián Hoffman: Desde el principio, junto con Matias Penachino, el fotógrafo, nos planteamos hacer que la película se sintiera hiperreal. Incluso los exteriores de sol los iluminamos para que todo pareciese como sacado de un catálogo vacacional. Una de nuestras inspiraciones para ello fueron los catálogos de avión: esas revistas que encuentras en los vuelos donde ves fotos de familias perfectas, sonrisas perfectas, pero que detrás esconden algo siniestro. Es un poco la metáfora de la película, el hecho de que llegas a un lugar creyendo que vas a encontrar el paraíso y resulta ser un infierno. Le dimos un tratamiento de novela gráfica. Sembramos muchos símbolos, procuramos dar una sensación de claustrofobia y la película es como una pecera: frecuentemente usamos la arquitectura para oprimir a los personajes, para hacerlos ver pequeños. Los encuadramos así para que se sintieran pequeños frente a este monstruo que es el hotel, que también es otro símbolo: una pirámide. No es un accidente que sea una pirámide azteca, inspirada en la pirámide del Sol. El logo de la cadena, la corporación multinacional norteamericana, también lo es.

MALR: Miguel, nos entregas escenas que conducen al tema del capitalismo que te vende enfermedad pero que también te vende la cura, y esta cura, paradójicamente, es al mismo tiempo la enfermedad.

Miguel Rodarte: Te vende el remedio superficial a las cosas. En el caso de mi personaje, después de haber vivido la gran tragedia que vive, la misma corporación lo mantiene de alguna manera activo pero sedado, nunca profundiza para encontrar un verdadero apoyo o ayuda y creo que eso es parte de la crítica. Todos esos elementos narrativos y todos los simbolismos que vas encontrando y que vas descubriendo en la película te van llevando a una lectura de diferentes niveles o a diferentes capas, desde la historia personal de los personajes, hasta la voracidad del capitalismo exacerbado que puede llegar a devorar todos tus sueños y todos tus anhelos personales.

MALR: Es cierto, tu personaje se nota muy perturbado: ¿cómo personificar esta tónica?, ¿cómo prepararte para interpretar a alguien con un trasfondo tan complicado?

MR: Creo que uno de los más grandes retos como actor es cuando te enfrentas a un personaje que tiene muy poco que ver con tu verdadera persona: entre más distancia existe entre las características del personaje y tú como actor, mayor el reto de creación; pero también es una de las más grandes posibilidades de interpretación. Requiere una concentración máxima, una labor de investigación a muchos niveles, desde lecturas hasta foros de internet. Conversaciones con personas que han vivido experiencias similares te van nutriendo. En este caso, por ejemplo, yo no tengo hijos, ni he vivido nunca una situación como la que Andrés vivió, lo cual me obligó a sumergirme en el universo tan profundamente doloroso en que vive y tratar de representarlo de manera fiel: que no faltara, que no quedara corto en cuanto al nivel de complejidad, de impacto, de una experiencia como la que mostramos en pantalla.

MALR: Además se trata de un personaje que habla muy poco; sus diálogos en realidad son cortos, noto más bien un elaborado trabajo histriónico para mostrar el lugar donde Andrés se encuentra.

MR: Si, mostrar el universo interno fue uno de los retos más grandes que tuve, precisamente porque el personaje tiene muy pocos diálogos para poder explicar su situación y más bien, la tarea más fuerte, fue dejar que Andrés se explicara a sí mismo a partir de lo que no dice: con su forma de estar, con su forma de mirar, con su forma de aproximarse; en este contexto cualquier movimiento tiene un significado muy contundente. Entonces mucho del reto del personaje no era tanto lo que decía sino lo que se ocultaba dentro de él. Creo que es uno de los grandes logros que tiene mi personaje y se dio desde el guion hasta la realización.

MALR: Luis Gerardo, pienso que últimamente la gente está acostumbrada a verte en tus roles más populares, tus papeles cómicos; Tiempo compartido es una película sombría, con mucha tensión y que de algún modo te regresa a tus origines dramáticos, a tus orígenes de teatro. Platícanos sobre tu experiencia al retomar un papel en el que quizás te sientes más cómodo.

Luis Gerardo Méndez: Era justo una búsqueda que traía desde hace un rato, de este tipo de personajes, de hacer este tipo de películas. Creo que es el tipo de cine que quise hacer siempre, pero pues la vida te lleva por caminos muy misteriosos, y si, la comedia se ha convertido en algo más popular, mainstream, por decirlo de alguna manera, pero estos son los tipos de proyectos que siempre he buscado. No sé si me siento más cómodo, pero sí los disfruto más: me levanto de la cama con más ganas pues hay mucho que explorar, mucho que decir y fue un rodaje increíble, fue una experiencia muy linda: la complicidad con Sebastián (Hoffman), el poder hablar de estos temas que me parecen muy relevantes, como esta crítica al capitalismo, como esta crítica a la sociedad patriarcal en la que vivimos, a esta búsqueda de la felicidad en los lugares incorrectos. Vivimos bombardeados todo el tiempo: “necesitas esta bolsa, necesitas estos zapatos, necesitas estas vacaciones, necesitas este tiempo compartido” y cuando tienes todas esas cosas te das cuenta que no necesariamente era por ahí.

Pedro fue un personaje con el que solamente tuve que ahondar un poquito más en mi propia locura, en mi propia neurosis; y es muy divertido, muy liberador. Eso es lo increíble de ser actor: que te permite hacer cosas que socialmente no son correctas, que no están bien vistas o que no son aceptadas y de pronto puede darte un brote psicótico frente a 80 personas y la gente te aplaude, te dice: “¡ay, qué padre!”, en lugar de que te metan a la cárcel. Es muy divertido y muy liberador. Disfruté mucho trabajar con este grupo de actores, particularmente con Cas (Cassandra Ciangherotti), pues casi todas mis escenas fueron con ella y con Andrés (Almeida); con Miguel (Rodarte) poco nos cruzamos pues son escenas paralelas, pero sí fue muy divertido.

MALR: Pienso que los símbolos pueden leerse a varios niveles a lo largo de la película, entonces nos encontramos con que la neurosis que experimentan los personajes es provocada por la “medicina” que es el hotel y por las “drogas” que ellos mismos les proporcionan a sus huéspedes. Cassandra, percibo que tu personaje funciona como el soporte o el poste donde Pedro se ase, pues en realidad él es quien parece estar desmoronándose.

Cassandra Ciangherotti: Justo esa era una capa que me pareció muy importante en la película, no sólo con mi personaje sino también con el de Montse (Montserrat  Marañón), pues cuando hablamos de estos sistemas patriarcales y piramidales de poder, las mujeres siempre estamos en el último eslabón, en la película se muestra: de repente ves a Pedro que se encuentra con una familia que no corresponde a su estatus social o a su cosmovisión de la gente con la que tendría que rodearse y en ese momento empezamos a hablar de una cadena (de hechos). Entonces, te encuentras con su mujer que está tratando de salir adelante, que funciona como el pilar de la familia y que le dice: “éstas son las circunstancias que tenemos, con estos limones vamos a hacer limonada”.

Y en el momento en el que alcanza cierto bienestar o un despertar, nos damos cuenta que tiene que ver con la otra familia y no tanto con Pedro, su esposo. Lo mismo sucede con Gloria: su despertar tiene que ver con su chamba, no tanto con el marido, y estos dos personajes masculinos no pueden con ello, ni siquiera lo ven, ni lo respetan, ¡ni siquiera se dan cuenta! Ahí está la mujer que termina siendo la última en el eslabón.

Pienso que tiene que ver con la naturaleza misma y con el aspecto femenino de las cosas. La película nos muestra cómo estas cadenas multinacionales construyen sus hoteles a cinco metros del mar sin ningún respeto por lo femenino, sin ningún respeto por la tierra y lo tenemos instalado así en nuestra sociedad. Ves entonces a estas mujeres que no pueden hacer mucho con eso, pero que finalmente tampoco dejan a sus parejas, están con ellos pero subyugadas.

MALR: Apuntas una lectura algo más profunda, no tan evidente a primera instancia, pero tremendamente importante como parte de lo que la historia propone.

CC: Además es una capa que llegué a plantear con los guionistas y que afortunadamente me tomaron en cuenta. Dijeron: “sí, claro, esa es una visión”, pero que ni siquiera ellos eran tan conscientes de ella, entonces eso también me habla de nuestra sociedad, en conjunto, cómo es que estamos, cómo nos cuesta ver esas capas algo más profundas en todo y que para nosotras (las mujeres) son muy importantes, están ahí, las encontramos a la mano. Es curioso.

MALR: Pude enumerar varias escenas muy interesantes y significativas dada su carga simbólica, o por la musicalización, o por el encuadre, o por la iluminación; entonces es que encuentro esta película nutritiva y potente. ¿Ustedes guardaron alguna escena en mente que les haya resultado particularmente impactante?

CC: Hay una escena al final de la película, es de las que más me gustan: sucede cuando Eva está en el agua con su hijito. Esa escena surgió durante el rodaje, no estaba planeada y es muy simbólica pues habla justamente de lo que acabamos de mencionar, de la matriz de dónde venimos todos, que nos relaciona a todos. Es una escena que me impacta mucho, que me regresa a un estado de paz, a un estado de tranquilidad, de cobijo, que me hace sentir que como humanidad nos hace falta mucho, que hay que respetar y tomar en cuenta.

LGM: A mí me pasa exactamente lo mismo con esa escena pero yo la veo desde otro lugar, justo por lo que mencionaba Cas; para mí representa lo único que Pedro quería desde un inicio: todo lo que le pasó ocurrió sólo para llegar a ese momento y cómo es que puede convertirse en algo tan difícil, llegar a algo tan simple como un abrazo. Cómo tenemos que irnos por las ramas y hacer tantas cosas y someternos a tantas reglas y a esta sociedad que te programa para trabajar, que te programa para ser un animal de trabajo y que, de algún modo, te obliga a renunciar a quien eres, a lo que eres; renunciar a lo que tu naturaleza te hace buscar por tener que cumplir con ciertas expectativas, incluso en este contexto (el de la película) de tener que pasártela bien en tus vacaciones: tienes que ser feliz, tienes que bailar, tienes que disfrutar y no hay descanso, no hay tregua.

Hay un libro que se llama La sociedad del cansancio (Byung-Chul Hang, 2005) que leí para esta película y que sigo leyendo, habla justo de ello, de cómo la época de la revolución industrial generaba enfermos: gente desnutrida de tanto trabajar con las manos, con el cuerpo, y la compara con esta época en la que vivimos nosotros, que genera locos, genera personas que pierden la cabeza por todas estas exigencias que ya ni siquiera son exigencias de arriba. Ya nos implantaron estas exigencias a nosotros mismos, terminas por convertirte en tu propio explotador. Creo que la película muestra eso, cómo este personaje, Pedro, él solo se está exigiendo tantas cosas sin que nadie se lo pida.

MALR: ¿Les gustaría compartirnos algún comentario final?

SH: Agradecerles mucho e invitar a la gente a que nos acompañe a ver Tiempo compartido en el cine. Se estrena en todo el país el 31 de agosto y la primera semana de exhibición es la más importante. A pesar de que contamos con un elenco formidable, no deja de ser una película independiente que requirió un trabajo muy arduo y que además estamos auto-distribuyendo. A partir de la respuesta que este tipo de películas tienen durante la primera semana es que los exhibidores toman decisiones.

MR: Particularmente me gustaría agradecer muchísimo que se esté haciendo este tipo de cine, con historias que suceden en lugares cotidianos donde no hay necesidad de poner énfasis en la violencia exacerbada y en la miseria como constante, sino que muestran que la clase media es un componente importante de México y que es valioso contar historias dentro de esa cotidianidad. Historias que no por contarse en escuelas, o en hospitales, o en hoteles carecen de impacto y humanidad. Al contrario, como realizadores, nos alejamos de la facilidad que implica el amarillismo y la violencia.

 

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Escrito por:paginasalmon

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