No son pocos aquellos lectores que han hecho de la literatura de sobrevivientes y testigos de los campos de concentración, lo genocidios y la persecución de minorías no solo un objeto de estudio, sino también el puntapié inicial para advertir a la humanidad de las aberraciones que el Hombre puede llegar a producir cuando el odio, la mecanización-industrialización como la alienación respecto a las acciones que el individuo realiza, se sintetizan y logran construir un chivo expiatorio para todas aquellas respuestas y frustraciones sin resolución. ¡Nunca olvidemos los relatos de Primo Levi en Se questo è un uomo[1]!

Sin embargo, son los menos, aunque no por ello menos valiosos, aquellos estudios que se han detenido en estudiar los avatares de la diáspora humana que alcanzó las costas sudamericanas en los años del régimen nazi. Es verdad, como ha expuesto Sonja Wegner[2],  apenas unos 10.000 exiliados, entre ellos perseguidos políticos, judíos como no judíos, alcanzaron las costas del Rio de la Plata y adoptaron a Uruguay como su lugar de exilio entre 1933 y 1944. En tanto, de modo excepcional, German Friedmann[3] ha logrado exponer la repercusión del régimen nazi en las organizaciones sociales y culturales germano parlantes en la Argentina.

Ahora bien, ¿qué ha pasado con aquellos que en la deriva de la vida llegaron al Uruguay tras sobrevivir y vivenciar en carne propia la Shoah?, ¿cómo rememoraban su experiencia en los campos de concentración?, ¿cuáles fueron aquellas operaciones memorísticas construidas ante la necesidad de protegerse de lo duro y difícil de recordar lo vivido?

El trabajo de Serrano Blanquier se divide en dos partes bien claras. Por un lado, el relato de la épica vida de Isaac Borojovich el cual se inicia en el pequeño poblado de Svir (actual Polonia) en 1927, recordando su vida de niño y la de su familia trabajando como comerciantes de frutas y cueros dentro de la comunidad judía.

En lo sucesivo, El Pacto Ribbentrop-Molotov, las resistencias antifascistas en Polonia, las internas dentro de las propias SS, como sus recorridos entre guetos (Michaliski y Vilna) y campos de concentración (Viivikonna, Vaivara, Bergen Belsen, Tallin, etc.) serán relatados por Isaac, un adolecente, convencido a desarrollar estrategias de lo más perspicaces para evitar todo tipo de circunstancias que tenían que llevarlo inexorablemente hacia su no destino de la cámara de gas.

Bajo un tono que elude estratégicamente quebrarse y mostrar susceptibilidad respecto a lo vivido, las deportaciones de amigos, las sucesivas separaciones y desencuentros con sus familiares en su trágico recorrido entre campos de trabajo y Guetos de la Europa ocupada, son rememorados por Isaac mientras narra los trabajos forzosos a los que fue sometido y los distintos recursos, materiales e inmateriales, que le permitieron sobrevivir

El fin de la guerra lo encontrará desnutrido y en un estado calamitoso en el campo de concentración de Bergen Belsen, donde también se encontraba su madre, quien lo encuentra desmayado en un camino del campo y lo cuida en conjunto con el Comité Central Judío y las Brigadas Judías que liberaron el campo el 15 de abril de 1945.

Su llegada a Montevideo es recordada de un modo casi fílmico, Buscaniec, un tío que vivía migrado al Uruguay antes de la ocupación nazi, les envió a su madre y a Isaac la documentación necesaria, dinero y billetes de primera clase para embarcarse en el Vapor Campana, que realizaba la ruta Marsella–Montevideo en unos 16 días.

En la segunda parte, las tramas de la memoria se desenvuelven y develan no solo las operaciones narrativas de Isaac y demás sobrevivientes de los campos como Ana Benkel de Vincour, Chil Rajman, Miriam Bek, Giza Alterwajn, entre otros, si no también se propone —y cumple— dar cuenta de qué “están hechas” aquellas memorias.

 Para Serrano Blanquier, los silencios, olvidos y miedos se entremezclan con relatos (re)elaborados al calor de las experiencias del presente de los testigos y sobrevivientes en una memoria isotópica (aquella cargada de campos semánticos que dan homogeneidad de significado a lo rememorado) común para los que intentan expresar en palabras lo vivido. Así, sustantivos como tren, vagones, humo, chimeneas, nieve y frases como “Raus, Raus!, Eins, Zwei, Drei!”, adquieren una significación particular y necesario que utiliza el narrador para aproximar al lector a aquellas condiciones y vivencias a las que sobrevivieron, pero principalmente para protegerse de lo duro y difícil de revivir aquello escondido en algún rincón de la memoria.

Pero no solo las operaciones memorísticas son interpeladas por el autor, mediante un trabajo multidisciplinario que entremezcla la psicología, la antropología e historia, Serrano Blanquier nos devela también que aquellas narraciones comparten acciones propias de quienes buscan encontrar recursos para protegerse tanto física como psíquicamente del horror circundante.

Los vínculos generados con objetos inanimados (por ejemplo, peines, almohadas, cacharros) se cargan de simbolismo como una de las últimas trincheras que les recuerda y los aproxima al pasado, principalmente como un “talismán de la suerte”, mecanismo de defensa psicológica que permite creer que aun la vida está en sus propias manos.

La voluntad de vivir en momentos críticos es rememorada en retroalimentación con el presente: contar lo vivido para que los suyos crean lo sucedido como la esperanza de un posible reencuentro con familiares y amigos, esto se constituye en elementos nodales para seguir adelante. Alejarse de los “musulmanes” y tener una relación estratégica con los “capos” también adquiere una especial y compartida resonancia para aquellos.

 En última instancia, Serrano Blanquier nos indica que “recuperar la memoria significa dejar un legado para las nuevas generaciones”. En esta sintonía, para el autor de esta reseña, la recuperación de estos testimonios nos enseña algo claro: el odio, la xenofobia y el rechazo a la diferencia de pensamiento tan solo conduce a la deshumanización y, en última instancia, a la muerte. Es por ello que debe ser combatida.

Serrano Blanquer, David. (2015) Isaac Borojovich y la memoria uruguaya de la Shoá. Ediciones Trilce. Montevideo.

[1] Levi, P., & Segre, C. Se questo è un uomo. Turin: Einaudi. 1964. p.11

[2] Wegner, Sonja. Zuflucht in einem fremden Land: Exil in Uruguay 1933-1945. Assoz. A, 2013. p.32

[3] Friedmann, Germán, and Luis Alberto Romero. Alemanes antinazis en la Argentina. Siglo Veintiuno Editores Argentina, 2010. p.54

Imagen tomada de CNN en Español

Edición de N. Obed

Escrito por:paginasalmon

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