En el año 2009 Hazael González realizó la pintura titulada Hana con Ben perteneciente a la serie De espaldas, conformada por piezas que tienen en común la representación de un retrato que tiene como fondo la reproducción de una pintura moderna o de postvanguadia. Hana con Ben está compuesta por dos planos: En el primero se ve a Hana, la hija de González, sentada sobre una silla mirando hacia su costado derecho, su mano extendida le cubre el rostro del rayo de luz que baña la escena, en su mirada se percibe el asombro ante la contemplación del halo lumínico que traspasa los bordes de su mano. En el segundo plano se encuentra la reproducción de la obra Le monde change de Ben Vautier, expuesta en 2004 en la sala de conciertos Arsenal en Metz, Francia. González reprodujo esta pieza respetando la escala y composición original: Un letrero con fondo negro y letras blancas hechas con trazo suelto y ágil, donde se lee en francés “el mundo cambia”. 

En los lienzos de González no solo se manifiesta vívidamente el color, la luz también se hace presente con un carácter casi imperativo. En Hana con Ben, las sombras que se generan se extienden sobre el piso y sobre el personaje sin dejar fuera la obra de Vautier, en donde se proyecta el respaldo de la silla. En alusión al trabajo lumínico de González, Ricardo Zamora manifiesta que “paisajes infraordinarios, retratos inhóspitos y personajes veraces protagonizan cada cuadro, en donde las sombras, como antagonistas de la propia pintura, ocupan un rol fundamental dentro de la composición de la obra, incitando a que nuestra percepción sucumbe ante una emotividad translúcida.”[i] 

En cuanto al género pictórico que Hazael González trabaja, se ha dicho que “es el pintor del retrato por antonomasia”[ii] porque su cuerpo de obra se conforma mayormente de la representación de personas como elemento principal. Dicha representación se trata de qué tan fidedigno es el parecido con el personaje y, sobre todo, de qué tan reconocible es lo que se ve en su obra. Esto no implica un realismo fotográfico, sino un conocimiento previo de quién y de lo que se representa. El artista lo manifiesta de la siguiente manera: 

“A los 15 años, hice un dibujo que me fascinó: un tipo de cabello largo sentado en una jardinera de mi escuela, los codos recargados en sus piernas. En aquel entonces todo lo dibujaba con la imaginación, pero siempre cosas reconocibles. Desde entonces hasta ahora no deja de cautivarme el simple deseo de lograr presencia real en mis representaciones.  Normalmente pinto a las personas con las que tengo contacto, así no solo veo su apariencia, percibo mucho más de ellas, principalmente me enfoco en su actitud corporal y psicológica, eso es lo que quiero presentar plásticamente al hacer retratos”.[iii] 

La construcción de su estilo se ha nutrido de la educación visual y técnica a la que tuvo acceso, al igual que de la incorporación de dispositivos tecnológicos como la fotografía digital y la computadora que hoy en día juegan un papel relevante dentro de la práctica pictórica que ha necesitado reconfigurarse en las últimas décadas, pues, si bien la carga de tradición histórica que posee en sí misma es lo que la vincula a la historia presente, también es verdad que para sobrevivir en el ámbito actual del arte ha tenido que replantearse en términos conceptuales, cuestionando, entre otras cosas, la pertinencia de su unicidad y la priorización de su valor estético. A partir de esta nueva condición “podemos aceptar la pintura solo si la utilizamos críticamente, es decir, para fines no pictóricos.”[iv] 

En el año 2008 la Galería Gilberto Aceves Navarro del Instituto Tecnológico de Monterrey, abrió su espacio a cinco jóvenes artistas dedicados a la pintura: Miguel Ángel “el Wüero” Ramos, Elizabeth de Jesús, Gabriel Carrillo, Lizette Zaldivar y Hazael González, integraron la exposición titulada Íntimas Figuraciones, donde la única coincidencia era la mímesis figurativa que componía todas las piezas. Víctor Uribe escribió en el catálogo de esta colectiva: 

La pintura, una vez liberada del mandato social de ilustrar al mundo con sus espacios y habitantes, se internó en los caminos laberínticos de las vanguardias. Al campo de la figuración pronto la opacó esa red de senderos inciertos. El delirio por la novedad, la rapidez y las ocurrencias efectistas, tan características de nuestra época, terminaron eclipsando el interés por esta rama de la pintura. Empero, en los sótanos del arte, lejos de la atención pública, la nueva figuración renovó sus inquietudes e incubó hallazgos y búsquedas acordes a su época. (…) Alejados de las referencias mediáticas de moda, de la barahúnda conceptual sin salida y de los simplismos estéticos, el grupo (de expositores) encara la realidad de frente.[v] 

Esta exhibición fue una muestra del interés por mantener vigente a la pintura de cara al arte inmaterial, adquiriendo significado y finalidad en sí misma, sin necesidad de abolir sus recursos tradicionales, pero mirando de frente al presente.  En 2011, la exposición Pintura y Punto, en la que participó González junto a veintidós artistas, ponía en entredicho el apoyo otorgado a la pintura por parte de las instituciones gubernamentales y cuestionaba la necesidad de la figura del curador en la realización de exposiciones. Ulises García Ponce de León, organizador de la exhibición, escribió al respecto: 

Durante los últimos 20 años las instituciones culturales marginaron al ejercicio pictórico y la pintura fue vista como un anacronismo. Durante este año (2011) la postura institucional ha tenido sus modulaciones como si una especie de glasnost soplara en el ambiente, pero todavía como un rumor. Las bodegas de los recintos oficiales acortan el secuestro de los cuadros y el pudor oficial contra la pintura empieza a reblandecer. La crítica de arte, en las principales columnas de circulación nacional, ha intercambiado debates en torno a los eventos que ha involucrado a la pintura, aunque el supuesto “regreso” no ha adquirido la dimensión de un fenómeno para la crítica. Mientras tanto, el optimismo de los pintores es razonablemente conservador. Si la pintura regresa, lo importante es preguntarnos ¿en qué condiciones?[vi] 

Como respuesta las y los pintores de generaciones recientes se han ido colando de a poco por los resquicios del arte contemporáneo y la posmodernidad, siendo estas corrientes en las que se ha sentenciado su obsolescencia. En el caso de Hazael González, como señala Lelia Driben, “se acerca, a través de la cita, a un rasgo clave de la posmodernidad.”[vii]De esta manera González emplea el apropiacionismo para articular su discurso conceptual, el cual se gesta a partir de la relación entre la autenticidad y la reproducción de una obra, en este caso, otra pintura, disciplina que representaba la unicidad por excelencia.  

El apropiacionismo es un recurso artístico que, como muchos otros del siglo XX, tiene como padre a Marcel Duchamp con su ready made, que consistía en la selección de un objeto no fabricado por el artista para su posterior resignificación como obra de arte, introduciéndolo en el ámbito expositivo de las galerías y los museos. Un claro ejemplo de la relación entre el apropiacionismo y el ready made es la pieza titulada “L. H. O. O. Q”: un afiche de La Gioconda de Da Vinci sobre el cual Duchamp pintó barba y bigote al rostro de la mujer, haciendo suya la obra a través de este gesto.  

Este recurso comienza a emplearse en el ámbito artístico durante la primera mitad del siglo XX, cuando la producción en serie y la cultura de masas comenzaron a tener influencia sobre la creación de las obras. La reproductibilidad de piezas y la ausencia de ejecución plástica por parte del artista cuestionaron los modelos tradicionales de un sistema que respondía a los intereses de la clase burguesa que, bajo los conceptos de unicidad y autoría, justificaba la plusvalía del mercado del cual eran dueños. Con estos cambios los procesos de producción viraron hacia la crítica social y el principio de igualdad comenzó a cobrar cada vez mayor fuerza.[viii] 

En términos benjaminianos, el apropiacionismo como recurso artístico gira en torno a la recuperación de la huella, de la marca que ha sido dejada y encontrada a través del tiempo; y se aleja del aura de aquello que conserva a pesar del distanciamiento su significado y esencia original. Es decir, “la huella es la aparición de una cercanía, por lejos que pueda estar lo que la dejó atrás. El aura es la aparición de una lejanía, por cerca que pueda estar lo que la provoca. En la huella nos hacemos de la cosa, en el aura es ella la que se apodera de nosotros.”[ix] Bajo este entendido, en la obra Hana con Ben, la pieza de Vautier es la huella que ha dejado el artista como testimonio espaciotemporal de su visión y su postura ante el mundo. El apropiacionismo que consiste en la citación de imágenes a través de la relectura hace visibles aspectos que no se percibían en una primera contemplación del objeto que dejó la huella. El ejercicio de re-presentación conlleva un profundo trabajo de observación reflexiva que deviene en entendimiento y es, precisamente este entendimiento, lo que da origen a la apropiación de la huella; así, la huella del objeto que se muestra jamás será la mera copia del objeto original.  

El gesto de citación de González deriva en la apropiación de la “cosidad” de la obra de los artistas que retoma, es decir, en su valor estético y conceptual, más allá de su materialidad. En este proceso hay dos operaciones a destacar: En el caso de Hana con Ben, la primera consiste en la reproducción de la obra a exactitud de escala y composición, haciéndose del carácter formal y estético de Le monde change. La segunda, es la fragmentación del recurso lingüístico de la pieza de Vautier que es atravesado por el cuerpo del personaje, alterando con ello la cita y el discurso mismo de la obra del artista italiano. 

Vautier ha declarado que la intención de su pieza se inclina hacia la articulación de un discurso en torno a una inminente catástrofe global.[x] Por su parte, González aborda la noción de un cambio continuo y natural, donde la paternidad, la infancia y la vida del otro conllevan una transformación inmanente. Su obra es una alusión a la constante incertidumbre de lo permutable, de lo que no tiene permanencia; Hana extiende su mano como si quisiera tocar la luz que se proyecta sobre ella, su mirada expresa el asombro de lo que sus ojos miran aquello que se encuentra fuera de nuestro campo de visión y, acertadamente, se arropa con la sentencia ineludible: Le monde change

Otra característica del proceso de apropiación, que corresponde directamente a la configuración de la posmodernidad, es la inserción del concepto de otredad y del intercambio de lenguajes. El mundo no solo se comprende a través de lo que vemos, sino también a través del que nos ve, nos percibe y nos enuncia, “el otro solo existe a través de la construcción que se hace de él”[xi]. De esta manera, Hazael González, mediante la selección, investigación y reproducción de la obra de otros artistas, construye la percepción que tiene de los pintores del siglo XX y los enuncia en un nuevo relato.   

En cuanto al empleo de la citación, Hazael González la lleva a cabo mediante la reproducción íntegra de la obra original que, si bien esta es fragmentada con el retrato de una niña, la composición de la pieza queda inalterada. Benjamin Buchloh menciona que a medida que las citas o fuentes de un artista son representadas de manera intacta en una apropiación o montaje, cual textos, mayor es el nivel de reconocimiento que puede generar la obra en el espectador. Este se “encuentra con un texto descentralizado que se completa a través de su lectura y de la comparación del sentido original con las posteriores capas semánticas que ha adquirido el texto/imagen.”[xii] 

Existe un sesgo en el acceso a la obra de González pues, si bien cualquier persona puede tener un disfrute estético de la pieza, solo los conocedores, críticos, historiadores y artistas podrán percibir la citación que existe, siendo ellos los espectadores ideales de su trabajo.  No obstante, Buchloh señala la importancia de incidir en los propios nichos antes de poder tener un impacto a gran escala en el ámbito social y cultural. Retomando el concepto del “autor como productor” de Walter Benjamin, Buchloh declara: “El nuevo autor debe, en primer lugar, intervenir en el contexto moderno en el que se mueven los productores aislados para evitar convertirse en un mero abastecedor de bienes estéticos y, en cambio, llegar a ser una fuerza activa en la transformación del aparato ideológico y cultural existente.”[xiii] Es posible pensar que González, en su función de autor–productor con acceso a un sector específico, incide en el contexto artístico que le rodea a través de la reproducción de obras pictóricas que poseen en sí mismas una carga histórica –algunas más significativas que otras– fragmentándolas mediante cuerpos que resignifican la obra retomada.    26 

 
 
Notas 

[i] Zamora, Ricardo. “Hazael González, el artista y el contexto”. RGB No. 10, (junio 2013). 

[ii] Drieben, Lelia. “Realismo y figuración, sólo un deslizamiento”, en Nueva figuración I y II, Catálogo de exposición, Zacatecas: Conaculta, 2015. 

[iii] González, Hazael. Entrevista, Ciudad de México, 21 de mayo de 2017. 

[iv] Kuspit, Donald. “Fuego antiaéreo de los “radicales”: el proceso norteamericano contra la pintura alemana actual” en Manuscritos del arte posmoderno. Textos de expresiones, 1980 – 1995, ed. Anna María Guasch, (Madrid: Akal, 2000), 33. 

[v] Uribe, Victor. Íntimas figuraciones. Catálogo de exposición. Tecnológico de Monterrey. 2008. 

[vi] García Ponce de León, Ulises. Pintura, y punto, consultado el 22 de mayo de 2017, 

[vii] Op. cit. Drieben. 

[viii] Buchloh, Benjamin. “Procedimientos alegóricos: apropiación y montaje en el arte contemporáneo”, en Formalismo e historicidad: modelos y métodos en el arte del siglo XX. Akal. Madrid, 2004. P. 91. 

[ix] Benjamin, Walter. Libro de los pasajes.Akal. Madrid. 2005. P. 450. 

[x] Mes expositions en ce moment, consultado el 25 de mayo de 2017 

[xi] Derrida, Jacques. “Huella y archivo. Imagen y arte. Diálogo” en Artes de lo visible (1979-2004, Pontevedra: Ellago ediciones. 2013. P. 104. 

[xii] Op. cit. Buchloh. P. 103 

[xiii] Ibid. P.105 

Imagen: Hana con Ben, Hazael González, 2009

Escrito por:paginasalmon

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