México D.F. a 28 de febrero de 2021

Asunto: Recibí la carta 

Anónimo: Presente

Recibí su carta, más bien la copia de la carta que recibiste tú hace algunos años. 

Sé que la leíste porque mi tía estuvo allí para dejarla en tus manos y, porque a casi media cuadra del edificio donde estabas tú, se escondió ella para atestiguar tus ojos. 

Pasé la noche de ayer leyendo y releyendo la copia del mensaje que nunca respondiste. Esas tres hojas que fueron el monólogo de ella contra tu silencio.

Me hacía falta leer aquellas páginas, quizás habría sido más feliz de haberlas leído antes. Me senté frente a la carta para encontrarme en sus letras, para dejar que me contara lo que ya sabía. 

Recuerdo bien el día en que la carta fue escrita, era mayo del 99, cumplía los cinco años, fue el día que dejaste de llamar. No sabes cuánto sentí que hacías falta, ni cuántos años guardé la pena y el rencor por ese cumpleaños y por qué a partir de ese día entendí que no habría más de ti en mi vida. 

Haz un esfuerzo por recibir las cartas que te enviamos, allí van los datos de la escuela del niño, y un regalo que te hizo a principios de año.

Sé que mis recuerdos de ti han sido alterados por la memoria, pero en esta carta he confirmado que las heridas y el cuchillo siempre tuvieron el mismo dueño. Viviste muchos años entre mi tristeza y mi rabia, pero soy feliz de saber que no me hizo falta encontrar esta carta para limpiarme las penas.

Pablito ya va en el kínder está aprendiendo a escribir y sumar, ya conoce los números y los colores, en fin. Además, aprende algo de inglés, colores y otras cosas.

La verdad no sé si leyendo la carta pude verme a mí, pero estoy seguro de que en ella está mi pasado, al menos el que yo he creado en mi presente.

Está muy contento con su escuela. Se porta bien, tanto en la casa como fuera de ella. Es muy tímido con otros niños, pero come de todo y es muy curioso.

Quisiera decirte más, contarte quizás que tengo miedo de convertirme en ti, que sé que no me entiendes y que jamás tendrás cabeza ni corazón para eso. Me encantaría contarte que soy feliz porque logré vivir sin necesitarte, pero lo cierto es que viví a pesar de ti, y que por años busqué tu sombra en la de otros hombres y terminé encontrando siempre el rechazo. 

Me encantaría decirte que tu ausencia me hizo una mejor persona o que pude aprender de tus ausencias, pero la verdad es que no lo tengo claro. Solo sé que, si hay algo de ti en mí, espero poder borrarlo porque ser como tú me haría odiarme.

Esta mañana he releído la carta por última vez y me he sentido más presente en ella.

Debes saber que el niño se da cuenta de todo y que algún día sabrá evaluar quién realmente lo ha querido. Y tal vez un día te busque y te cuestione por ello.

Ella tiene una pluma increíble que te lleva a donde quieras, esta frase lo demuestra. Presagiando mi carta veinte años antes de que la escribiera. Dudo que alguna vez hayas podido entenderla. Solo espero que me entiendas a mí. Que sepas que te leí, que vi tus ojos, y tu cobardía, que supe leer en tu perpetuo silencio, tus ganas de olvidarme.

Bueno te dejo la tarea de pensar si te interesa hacer un esfuerzo por ver a tu hijo, y de colaborar en la campaña que iniciamos para poder ir a la patria a reencontrarnos con familiares y amigos.

Fin del mensaje.

Imagen de Sümeyye Uğurlu

Escrito por:paginasalmon

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