LADRAN LAS ESTRELLAS 

Hace frío, tengo quinientas tres mariposas atoradas en la garganta. Fríos los pies, me duele el frío.  Mi sangre ya es transparente, de mis huesos brotan flores vivas y a veces también flores marchitas. Mis uñas son raíces ahora, y yo solo espero. Grandes cargas de silencios, danza el viento entre mi cabello, entre mis dientes separados. Ahora soy un cometa que revolotea como una mariposa por la vía láctea. Tengo el ánimo de una nube gris regada por todo el cuerpo. Solo puedo producir aguasal. Las estrellas están ladrando, algunas tienen bozales y otras botan babaza roja por sus bocas. Mientras tanto, me he convertido en el pensamiento de las lágrimas. Me he quebrado dos veces la dentadura, y ya no puedo no pensar que no tengo necesidad de dientes.

Me pregunto si mi cuerpo me delata. Trato de actuar pero no puedo mentirle a alguien con quien quiero ser sincera. Me pregunto quesquequequéres de mí, y entre miradas cómplices al cielo, invoco a Briela Ojeda pa’ que me ilumine un poquito, pero la bruma con ladrido de perro furioso la espanta. Camino, toco, miro, me paro, me siento, me voy, me quedo… y no logro enlazar lógicamente lo que pasa y lo que siento. A esto se le llama estar cómo. No dejo de sonreír con la placidez que siento, es la primavera con el olor a manzana dulce y flores amarillas y naranjas y rosadas tapizando el cielo de mis pensamientos. Hice un pacto íntimo con los búhos y las lechuzas con tal de permanecer despierta. Ese pacto consiste en dejarme chupar los ojos a picotazos todas las noches a eso de las 12:05. Me duele, sí, pero lo soporto, dolería mas no poder verte sonreír y que tus ojos no achinaran y se mimetizaran con el papel de arroz. ¿A esto cómo se le llama? Estoy confusa, como un acordeón en Colombia, en esos lugares dispersos y equivocados, esos lugares donde me pierdo y me encuentro, en esos laberintos que disfruto visitar desnuda y a carcajadas, esos laberintos llenos de bananos amarillos y cebras que caminan en dos pies, esas mismas que pelan los bananos  para comerse la cáscara. 

A esto, ¿cómo se le llama?

ALÍETEO / LAGAÑA

Alientos de tapetusa que se intercambian con el dióxido de carbono, que entran y salen de los cuerpos, alientos somníferos, los pies pestañean, las manos cantan, el cabello se apoca, la baba etílica chorrea por el pómulo izquierdo casi hasta llegar al ojo, los ronquidos se intimidan y terminan por salir en suspiros y sustos. Noches azul oscuras, llenas de ladridos y de caminos de carretero del sitio mío. Caminatas con olor a jazmines conjugados con el de la basura en los parales de la calle, caminatas que son techos donde esconder los lenguajes de las cejas y de la lengua. No dormir. Dormir. Dormir durmiendo. Cambiar. Girar. Dormir. Roncar. Sentir palpitar las entrepiernas, dormir. Querer coger pero dormir. Desayunar. Querer besar pero caminar. Despedirse. Querer quedarse pero irse. Repasar la cicatriz y entender que es más fuerte que la piel. Remojo el pan en la leche, muerdo el pan, hago brindis y me tomo la leche a salud de la virgen. De mi alma salen esos pequeños pájaros transparentes llamados mariposas. Duermo. Aliento a tuza y leche. Seis horas dormitando. Miles de huevos de mariposa reposan en mis ojos, y la gente sigue creyendo que a eso se le llaman lagañas.

Imagen tomada de El Heraldo

Escrito por:paginasalmon

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