Suponiendo que la división de los acontecimientos históricos y culturales pueda seguir estudiándose por medio de generaciones, la pregunta, si no queda muy al aire, es: ¿cuándo se está seguro de que una generación ha terminado?

Uno de los tantos objetivos de esta columna ha sido reunir muchos discursos provenientes de diferentes lados bajo el término paraguas de la ciencia ficción, para encaminarnos hacia su entendimiento global, pues la expansión, implantación y adaptación han sido su dinámica. ¿Cómo han resuelto en otras latitudes el fenómeno moderno de la creación de ciencia ficción y cómo han propuesto mirar hacia un posible pasado ciencia ficcional? ¿habrá ambientes similares a las dinámicas de la ciencia ficción en México? Por supuesto que sí. Las constantes del fenómeno que rescato hasta ahora son la creación de grupos y organismos en torno a ella, la falta de una infraestructura propia, pero a su vez la flexibilidad y posibilidad de publicar y crear al mismo tiempo en todas las partes del mundo con el inglés como herramienta de viaje; distribuir en sus propios términos; el interés y trabajos de los académicos de muchísimos países en universidades en Estados Unidos con formaciones distintas y sobre todo los problemas de distribución de las obras en sí mismas: a veces viajan a manera de títulos pero se mantienen inaccesibles. Sé que existe tal o cual novela y tal o cual autor que escribe en Medio Oriente, pero cuál es mi acceso real a ella.

Aquí es donde resulta importantísima la labor del traductor (cuando hablamos de contenido lingüístico), ya que refleja la consciencia multilingüe por la que debemos apostar todo el tiempo. Al igual que hay 5 economías que son representadas constantemente, así sólo 5 idiomas son representados en el ámbito de la ciencia ficción. El inglés no debería ser nuestro destino homogéneo, más bien deberíamos anticipar un sinnúmero de formas de hablar el inglés. Pensemos en el reto que representa para muchas personas contemporáneas tener que aprender una lengua tan lejana (en términos gramaticales) como el inglés para poder acceder a la cultura y a la ciencia global. Puestos en su lugar (¿tú o tú?), tendrías que aprender el alfabeto y la gramática árabe y asimilar su inmensa complejidad en un tiempo brutalmente corto para obtener trabajo o experiencia en cualquier ámbito que te desarrolles; es una desventaja astronómica que castiga, y nunca hay que perder de vista el privilegio que eso representa. Esperar por una traducción para “tener una voz” es también una tiranía. Creo que por eso cada vez a más gente joven se le encamina al bilingüismo productivo, como otro mecanismo del emparejamiento. Tantos y tantos autores de la periferia escriben en inglés, tantos que ya podemos hablar de dos modos cuando situamos una producción geográficamente: por ejemplo, la literatura árabe en inglés y la literatura árabe en árabe. Mismos seres bilingües que después serán coartados en su bilingüismo; su propio pensamiento bilingüe será también inferior porque no es su lengua, son híbridos.

Una primera apuesta es pensar que las generaciones se autoterminan en la consciencia de sus propios autores. Cuando los mismos se reconocen incapaces de imaginar los nuevos espacios que sus descendientes y contemporáneos podrían llegar a abrirse: ¿cómo es que ellos también podrían participar en esos espacios sin ser los que subordinan? Creo que esta consciencia generacional llega a tal grado que es posible imaginar constantemente el término o el apocalipsis, pero no la continuación. La vida no se ha detenido en el universo por millones de años ¿por qué se detendría en los próximos miles? Quiénes serán nuestros descendientes es una pregunta válida, pero lo que parece un hecho es que siempre van a venir más después de nosotros y deberíamos pensar en los espacios que van a requerir y reclamarnos y cómo nosotros mismos nos tendremos que modificar a su llegada. Ya no vernos como padres de las futuras generaciones, sino como estados previos. Porque no sabemos ni en qué número, ni en qué forma o con qué lógicas biológicas lo harán.

El último semestre que cursé en la carrera de literatura, bajo la ambigua materia obligatoria de Literatura Mexicana 8 (Siglo XX), tomé una de las peores (si no es que la peor) de las clases que he tomado en la vida. El profesor titular era el doctor, investigador, académico, traductor y escritor Alberto Vital. En teoría yo fui una de sus alumnas, pero honestamente no aprendí mucho de él, es decir, no fui (no soy) parte de su herencia, ni de su legado. Una de las razones es que no me interesa la obra de Juan Rulfo o la literatura alemana o las traducciones de Rulfo al alemán o el impacto que tuvo en Alemania Rulfo —camino al que la investigación de su vida lo ha llevado—; no porque dicho tema no pueda hacerse actual, sino porque para mí se ha cerrado y desgastado mucho, más si se le quiere seguir en esa discusión unidireccional de lo mexicano y lo literario (podemos recordar aquí algunas ediciones de Pedro Páramo envueltas en una bandera mexicana). Aunque también reconozco que los libros del profesor Vital y su trabajo sobre la teoría de la recepción y lo pragmático dan uno que otro apoyo a los estudios literarios.

Para mí el siglo XX, por lo menos en la literatura en México, no es sólo el de las instituciones literarias Rulfo-Paz-Boom-Fantástico, sino el de la literatura de géneros populares. En mero siglo XXI, en la UNAM, en una carrera de literaturas hispánicas, no hay ni una sola mención de la ciencia ficción en español, siendo que su corpus está atascado y reventando de cosas viejas y nuevas por estudiar, metido a la fuerza como en una maleta ajena a punto de explotar. Poco se quiere atender y se está condenando a la muerte: en la ciencia ficción en México lo viejo y lo nuevo se confunden en la desatención académica, no es que no haya una preocupación, pero es que no hay ningún tipo de continuidad, investigación o conocimiento (interés por lo que otros estudiosos escriben) para uno de los discursos más relevantes de la modernidad. Una nómina creciente de estos estudiosos en México incluiría a Miguel Ángel Fernández Delgado, Mariana Rodríguez Jurado, Itala Schmelz, Gabriel Trujillo Muñoz, etcétera. Pero todas esas cosas resultan menores en mi crítica al pensar en las circunstancias que hoy me hacen escribir sobre las llamadas generaciones, sus intereses y la ciencia ficción en Egipto.

Las actividades institucionales del Dr. Alberto Vital (la inauguración de un evento, la bienvenida a un coloquio, la reunión con no sé qué secretario) le impedían impartir de manera normal su clase, es más llegaba preguntando al verdadero maestro en turno (su adjunto) el tema que ese día nos competía. 20 min. de regalarnos un monólogo de su vasto conocimiento de la filosofía y la literatura y eso era todo, el doctor Vital partía. De nosotros se esperaba que leyéramos para la misma sesión Noticias del Imperio y Palinuro de México de Fernando del Paso, que continuáramos con nuestras lecturas teóricas al día, entregáramos un reporte bien hecho y además completáramos con lecturas de narrativa breve nuestros vacíos. El colmo de un programa mal diseñado era que al llegar a las primeras décadas del siglo XXI al maestro adjunto le pareció relevante incluir su propia obra en el programa.

 

El cansancio, el pretender modificar su labor al acceder a otros ámbitos es válido, pero pretender abarcar en términos intelectuales todo un siglo, como es el XX, es una desigualdad y una estupidez. Para mí una reescritura del siglo XX en México debería hablar de la ciencia ficción. No es una batalla de lo viejo contra lo nuevo, sino representa una dinámica de reconocer lo que alguna vez nosotros fuimos, lo que ya no somos y, sobre todo, imaginarnos fuera de nosotros para otros.

El doctor Vital nació en 1958, podemos decir que él y Ahmed Khaled Tawfik quien nació en 1962 pertenecen a la misma generación. Tawfik se construyó como el más renombrado escritor de géneros de Egipto, quien por circunstancias no explícitas falleciera el pasado 2 de abril del 2018. Su primera formación en medicina lo llevo a desarrollar el género del thriller médico. Creo que si tuviéramos unas pocas nociones de otras literaturas (ahora, creo, se le llama estudios de literatura intercultural) deberíamos tener a Tawfik muy bien identificado, pues su relevancia en el mundo de la literatura árabe es abrumante en cuanto a información y obra. Además de ser escritor de ficción, Tawfik escribía para periódicos y publicaciones, uno de sus espacios más regulares era el sitio Ida2at, donde desde el 2000 y tantos mantuvo una columna de opinión titulada “Iluminaciones”. En una de sus últimas entradas, la del 22 de febrero, toma como base una escena de la película Encuentros cercanos del tercer tipo (1977) para proponer 5 tonos políticos para comunicar su pensamiento como lo hicieran humanos y extraterrestres en el filme en lo que él no supo era la última parte de su vida. La causa fue el mensaje de uno de sus lectores, quien lo interpelaba sobre su compromiso con la realidad:

Un lector inteligente me envió una nota diciendo que había notado que mis artículos habían estado desconectados, recientemente, de la realidad y ya no seguían los eventos contemporáneos en absoluto. Reconozco que esto es verdad. He estado muy cansado de hablar mucho, especialmente porque no he parado desde casi 2006 cuando comencé a escribir artículos de opinión. Pero no quiero parar ahora. Todavía siento que me han dicho que abandonar tu lugar a menudo significa que no podrás volver a él más tarde. Para ello he comenzado a moverme alejado del barrio de la política, por no hablar de que el sistema nervioso alcanza su pico y hay que tener precaución en sus palabras. (Tawfik)

Los tonos que identifica son: 1) El interés de Israel; 2) La cleptocracia o el tono de despojar a Egipto de todo; 3) Los temblores de la tierra; 4) Los secretos políticos; y 5) Las generaciones venideras de Dios:

El quinto tono es el de las generaciones venideras de Dios. Tenemos los problemas de las islas, los problemas del gas que hemos esparcido, los problemas del Nilo que se han perdido y los problemas de Turquía y Qatar, que se han convertido en el único enemigo. Y problemas de deuda que no se sabe cómo ni cuándo se pagarán. Egipto y su futuro han sido vandalizados tan fuertemente que llevaría 100 años regresar a la situación de los días de Mubarak. En cualquier circunstancia, creo que Egipto se agotará en otros cuatro años.
Así que con el tiempo descubres que no logras todo lo que deseas, y todo lo que odias sucede; cometes errores, sabes que son errores, pero eres impotente para todo, menos para el habla, y pronto no podrás hacerlo. Es por eso que estás celoso y escribes sobre los Oscar… (Tawfik)

Así, Emad El-Din Aysha en su artículo, “Crossing the Treshold of Egyptian Science Fiction: The Half-humans, when Star Wars meets Sinbad’s Seven Journeys”, identifica cuatro fases o generaciones por las que podemos reconocer la ciencia ficción en Egipto. En consideración de El-Din Aysha, uno de los síntomas que denota la búsqueda por el reconocimiento de la ciencia ficción por el país es el deseo de que una revolución industrial ocurra, como la del contexto de popularización del género en el mundo anglosajón. La primera fase iría de 1940 a 1960, periodo en el que autores musulmanes como Tawfik, Yousef Al-Sibai, Anis Mansour y Mahmoud propusieran las ciencias médicas y el funcionamiento interno del cuerpo como fuerte preocupación de sus narrativas, que estructuralmente las definía un mayor énfasis en las secuencias de acción que el discurso filosófico, al que en general ha tendido toda la ciencia ficción en el mundo. Para las dos siguientes generaciones las preocupaciones del género giraban más en torno a sus condiciones materiales: “The third generation understood that without a proper fan base, particularly with young readers, SF would be unsustainable and have no impact on literature”. (El-Din Aysha) Y la cuarta generación, la que corre en curso, está más consciente de que lo que le ha faltado a la ciencia ficción en Egipto es la infraestructura económica que sostiene al género, por ejemplo, el hecho de que los productores de televisión lo ignoren.

Una de las novelas de Tawfik, publicada en 2009 y traducida al inglés en 2011, es Utopia, un best-seller que propone una ciudad dividida en Utopía y el territorio de los otros. La novela es un antecedente del pensamiento apocalíptico de su autor, en el que retrata un grupo de jóvenes cuyos valores están construidos por la violencia, la desigualdad e imágenes tradicionales de la conducta religiosa en Egipto. Según una reseña crítica a cargo de Sofía Samatar, estudiosa de la cultura y las lenguas en África, Utopia se relaciona con el desmoronamiento de los gobiernos en Egipto y la privatización del espacio y los recursos; como el enojo ante las relaciones entre los gobiernos de Egipto, Estados Unidos e Israel. Utopia igualmente está dirigido a un público pobre y rico, pues aunque todo el sentido de la novela sea una distopía, el discurso intuye el contacto de ambas al exhibir los puntos riesgosos del pensamiento utópico y sus aristas por las que también el distópico propone encontrar soluciones. La cercanía de las visiones y de las ciudades futuras, me atrevo a decir, nos dan un coeficiente de las preocupaciones presentes y de los asuntos de emergencia inmediata, en las sociedades a través de su ciencia ficción. Comparemos la utopía de Tawfik del año 2023 con el mundo futuro de Wells en La máquina del Tiempo en el año 800,000.

 

Un ejemplo del trabajo de la “cuarta generación” de la ciencia ficción en Egipto es la revista Science and Fiction, que publicó su primer número en agosto del 2012 y que al parecer ha terminado su labor editorial y de difusión en el 2017 con 29 números publicados. La revista parece pertenecer a un impulso contemporáneo de seguir pensando Egipto, la ciencia y la ciencia ficción mucho más allá de los cuatro años de existencia del estado de Egipto que vaticinara Tawfik antes de fallecer.

Una última pregunta sería: ¿alguna vez nos podremos emparejar en el estudio de todos los productos de la ciencia ficción, de las cosas nuevas y de las cosas de otros siglos? ¿Cómo hacer esto y al mismo tiempo repensar los programas de estudio y enseñanza caducos? Ojalá ese sistema ya hecho nos ayudara a esa transición, con sus influencias, sus conocimientos, sus recursos, sus espacios y se involucrara con nosotros sin subordinarnos.

Imagen tomada de Nautilus

Escrito por:paginasalmon

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