Parece paradójico que hoy sea la vida y no la muerte del
hombre lo que arroja al pensamiento más allá de lo humano.

Gabriel Giorgi y Fermín Rodríguez

Paulina Rivero Weber es egresada y profesora titular en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, además de su cargo como directora del Programa Universitario de Bioética, y también miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Se especializa en el pensamiento de Nietzsche y Heidegger, en temas de filosofía y religión orientales y sobre todo en Ética y Bioética. Es autora y coordinadora de varias publicaciones, como Alétheia: La verdad originariaSe busca heroínaNietzsche, verdad e ilusiónEl desafío de la bioética, Vol. II y Nietzsche: El desafío del pensamiento.

Rodrigo Ruiz Spitalier: La bioética es un área multidisciplinaria en la que cooperan principalmente la filosofía y las ciencias biomédicas, pero también el derecho y muchas otras disciplinas de ciencias y humanidades, rompiendo mitos sobre la incompatibilidad de unas con otras y sobre la inaplicación práctica de la filosofía. Su campo de estudio original corresponde a la ética médica y las relaciones entre médico y paciente, pero con el paso del tiempo ha ido abarcando muchos otros fenómenos que engloban todo lo que une a la ética con la vida, ya sea vida humana o no humana, física, psicológica o social, individual o colectiva.

“Vida” puede significar muchas cosas, y si nos aventuramos a reflexionar y problematizar tan multifacético concepto, como se propone en el presente número la revista Página Salmón, vale la pena empaparse de esta disciplina en la que se contempla la vida desde múltiples perspectivas simultáneas y como algo complejo: no totalmente abstracto, como el existir, ni totalmente concreto, como el fenómeno biológico de ser un organismo funcional.

Esta es una época en que se ha vuelto cada vez más importante reconocer que los problemas no pueden ser abordados ni mucho menos tratados desde una sola perspectiva. Para aportar lo suyo en estos temas polifacéticos, la UNAM creó el Programa Universitario de Bioética, actualmente a cargo de la doctora en filosofía y profesora Paulina Rivero Weber.

Cambio Climático

Nuestras actividades son más intensas; nuestra población
se ha incrementado […] Nuestro impacto es más grande. Por ello,
nuestras decisiones, nuestros modos de determinar políticas
y diseñar instituciones sociales, son más importantes que nunca.

Donald VanDeVeer y Christine Pierce

RRS: ¿Cómo interviene algo tan humano como la ética en el problema tan aparentemente sobrehumano del cambio climático?

PRW: Bueno, es que el cambio climático está ocasionado por acciones humanas. A diferencia de muchos cambios climáticos –radicales– que hubo en la prehistoria, que fueron mucho más paulatinos y provocados por procesos naturales, el que estamos ya comenzando a vivir tiene causas puramente humanas: es nuestro modo de vida lo que lo está provocando. La ética y la bioética tienen un papel fundamental porque son las que pretenden opinar sobre cómo debemos vivir los seres humanos; podrían dar nuevos análisis, nuevos parámetros de vida, nuevas formas de comportamiento para lograr frenar el cambio climático; nuevas formas de relacionarnos, desde una ética diferente, con el mundo.

RRS: En México podemos hacer algo respecto a nuestros problemas ambientales locales, pero tomando en cuenta que emitimos tan sólo un 1.5% de los gases de efecto invernadero ¿Qué tanto podemos hacer a nivel global?

PRW: Si nos vamos desde las acciones más breves y más locales, podríamos por ejemplo dejar de permitir la explotación minera, y ya con eso garantizaríamos agua limpia: las mineras están ensuciando mucho el agua de los ríos de nuestro país; y de por sí no tenemos mucha: en México no hay grandes ríos como hay en Europa ni grandes lagos como hay en Estados Unidos o Canadá. No hay mucha agua en México (eso es un mito) y el agua que tenemos la estamos desaprovechando. La llenamos de sustancias que salen tanto de las minas como de la excesiva explotación de la tierra, de este emplazamiento que hacemos para que dé más cereales y frutos, y de los fumigantes (que es lo que más requiere de deforestación). Si nosotros lográramos dejar de permitir la explotación minera y entrarle a otra forma de agricultura para empezar, se sanaría el ambiente del país en cuanto a agua y en cuanto a aire. Por más que otros países emitan gases, si nosotros somos un pulmón limpio siempre será más limpio el aire que respiraremos.

Ahora, sí, lamentablemente no basta: hace falta que todos los países acaten los acuerdos a los que se han llegado; sobre todo países como China y Estados Unidos.

RRS: Allí entra un problema político de competencia: por ejemplo, China no se quiere comprometer a nada a lo que no se comprometa Estados Unidos.

PRW: ¡Y Estados Unidos no se quiere comprometer absolutamente a nada! Pero yo creo que en la medida en la que el mundo vaya comprometiéndose más y más se puede ejercer una mayor presión. Pero, ¿cómo ejercer presión si nosotros mismos actuamos igual, o si permitimos que las grandes mineras canadienses, que en Canadá funcionan de una manera ejemplar, lleguen acá a hacer los destrozos que hacen? Creo que tendríamos que tener una legislación bastante más fuerte en materia ambiental; y de nada sirve hacer leyes y mejorarlas si no logramos que las acaten, si no hay consecuencias, si hay impunidad.

El problema del cambio climático lo detectaron los científicos hace como sesenta años, y no los escucharon. Pero ahora ya no se trata de escuchar sino de abrir los ojos: ya van varias de las islas Salomón que se traga el mar, la migración ya empieza a tener como causa el cambio climático. Esta franja de gran calor propia de las regiones tropicales está ascendiendo y trae, por ejemplo, enfermedades como el zika o el dengue, que no existían en esos lados porque allí no había un clima propicio para el mosquito; ahora estas enfermedades están creciendo geográficamente.

RRS: Con la información que tenemos hasta ahora, ¿se estima posible mutar hacia una manera de vida sustentable a una velocidad que sea conveniente a la vez para la salud del planeta y para la solución de los problemas exclusivamente sociales y humanos (desempleo, energía, alimentación, etcétera)? ¿Será incompatible la lucha contra el cambio climático con el bienestar social?

PRW: Yo diría que todo lo contrario: yo creo que si en verdad luchamos contra el cambio climático tendrá muchas más oportunidades la gente que está en situación de desigualdad, porque, para no variar, son los primeros en recibir las consecuencias más graves. Si logramos revertir el cambio climático creo que los primeros beneficiados van a ser los que viven en la injusticia social, que tendrán que emigrar menos (pues ya hay migraciones por falta de agua o por inundaciones).

RRS: ¿Y en el asunto del desempleo? Por ejemplo, las tecnologías ahorradoras de energía también son ahorradoras en mano de obra.

PRW: Pero ese asunto me parece que va de la mano con todas las energías sucias. Construimos molinos de viento, generadores de energía eólica, que matan muchísimas aves (hay aves migratorias de las que sólo la cuarta parte llega a su destino por esta causa) en vez de contratar gente.

Si te fijas, el problema del desempleo comenzó con la Revolución Industrial, donde se empleaba carbón, y el gran levantamiento en Inglaterra en esa época se debe precisamente a que los obreros se dieron cuenta de que con las nuevas máquinas ellos iban a perder trabajo. Yo creo que calificar y educar a la gente y regresar al uso de la mano de obra calificada no está peleado con la lucha contra el cambio climático, al contario: deben ir de la mano. No creo que el regreso a un mundo no tecnificado sea posible ni deseable, pero sí pienso que la recuperación de la salud atmosférica debe incluir la disminución de formas dañinas de producir energía y re-emplear a muchos.

Derechos Humanos

Así pues, los derechos […] forman, junto a otras nociones morales
básicas, parte de una concepción del primado de lo ético en asuntos humanos.
Este tipo de perspectiva tiene como rasgo distintivo el basarse en
lo que los seres humanos tienen en común, sus necesidades y
capacidades comunes, y en la creencia de que lo
que tienen en común es más importante que sus diferencias.

Brenda Almond

RRS: Recientemente se están empoderando en todo el mundo grupos extremistas de los llamados “antiderechos”, incluyendo los que ahora dominan en EE.UU. y Brasil, que se manifiestan abiertamente contra las minorías y sus demandas de igualdad e incluso tratan de revertir los avances que se han logrado en esta materia ¿Bastaría informar y desmentir para frenarlos?

PRW: Lamentablemente, pareciera ser que la humanidad, al dar dos pasos hacia adelante, siempre da uno hacia atrás después. En el caso concreto de Estados Unidos, el sólo hecho de haber tenido un presidente negro fue un gran avance, y ahora vino el retroceso con un presidente que tiene un discurso profundamente racista y xenófobo; y creo que tristemente ha empoderado a estas personas en su odio a lo diferente. Antes disimulaban su racismo porque era políticamente incorrecto; ahora parece que es políticamente correcto, ya no les da vergüenza. La historia no es lineal: desgraciadamente, una meta conquistada no es conquistada de manera definitiva, nunca: siempre hay que seguir luchando por ella. Sí ha habido un retroceso, así que creo que hay que continuar educando, y continuar insistiendo en que el camino no es por allí.

Creo que la información es necesaria, pero es más necesario pensar por quién votamos, tanto para cuestiones ambientales como para la convivencia social, para prevenir brotes de odio.

RRS: Tomando en cuenta que las ideas ultraconservadoras y los intereses de muchas industrias siguen oponiéndose al cuidado ambiental y al avance de los Derechos Humanos ¿Hasta qué punto puede la Bioética mantenerse al margen del duelo derecha-izquierda?

PRW: Uno esperaría que un partido de izquierda tuviera más consciencia del problema ecológico, pero en México acabamos de corroborar que no es así. Es un problema de urgencia global y no hay país que se quede fuera de esto; pero el presidente dijo recientemente que no era urgente en México. Me parece que él está completamente desactualizado en esto; así como esta actualizado en otros ámbitos y tiene un empeño digno de reconocerse en ayudar a los más desposeídos, en materia ambiental tiene la visión que se tenía hace cuarenta o cincuenta años. Es sumamente extraño: tenemos un Trump de ultraderecha que no tiene consciencia ecológica y un Andrés Manuel supuestamente de izquierda que tampoco tiene consciencia ecológica. Pareciera ser que estas categorías no nos garantizan algo progresista; puede haber gente de izquierda que sea retrógrada y que se oponga a logros éticos y bioéticos. La educación ecológica la necesitan tanto las izquierdas como las derechas.

RRS: Uno desearía que la bioética, por los problemas que trata, trascendiera pugnas ideológicas, pero ante ciertas posturas parece que nos vemos obligados a tomar partido.

PRW: Claro, y yo creo que el partido que tenemos que tomar es uno progresista, que vaya de acuerdo con el cuidado de los Derechos Humanos, con el otorgar las libertades individuales necesarias. Sí, se me hace que las categorías “izquierda” y “derecha” nos comienzan a quedar cortas. Puede haber izquierdas conservadoras, que no convienen a la bioética, así que quizás debamos hablar de una izquierda progresista.

RRS: Cuando la UNAM se adhirió a la campaña HeForShe de la ONU, usted escribió en una columna al respecto: Alguna vez un filósofo intentó defender a una feminista públicamente y ella lo detuvo diciéndole: “No necesito que usted hable por mí: puedo defenderme sola”. Yo entiendo el contexto y las razones de esa respuesta, pero hoy las cosas han cambiado. ¿Cuáles son esas razones y qué es lo que considera que ha cambiado?

PRW: Yo creo que hace entre treinta y cuarenta años, cuando tuvo lugar ese incidente, la respuesta era válida, porque el feminismo iba abriéndose camino y en verdad eran las mujeres las que tenían que hablar. La mujer había estado callada por siglos, y cuando por primera vez empieza a tener voz no quiere que hablen por ella: quiere hablar por sí misma. Hay un pasaje en el Quijote con una mujer llamada Marcela: Don Quijote la va a defender, como defiende a todas las mujeres, y ella lo calla. “No necesito que usted me defienda, puedo hablar por mí misma”; esto es, “Soy lo suficientemente fuerte y autosuficiente como para poder defenderme, aunque no haya un hombre: me puedo defender sola”.

En aquella época era lógico que las mujeres quisieran tomar en sus manos su propio discurso y crearlo, llevarlo a cabo, asumirlo. Pero hoy en día me parece que hay muchos discursos feministas que ya están completamente creados; hay mucha teoría y muchos tipos de feminismo. Ahora lo que hace falta es reconocer que la lucha no se puede dar únicamente desde el bando de las mujeres. Somos una mitad de la humanidad, y si la otra mitad no la entiende no hay forma de que triunfe la lucha. HeForShe fue un buen intento de que los hombres hablaran también a favor de las mujeres y de la causa feminista; aunque no creo que exista el feminismo: hay muchos y muy diferentes tipos de feminismo, y yo más que de feminismo quisiera hablar de la lucha por la libre elección, la libertad y los derechos de las mujeres.

Y creo que ya llegó el momento en el que más movimientos como el de HeForShe hacen falta; hace unos cincuenta años, en México, una mujer llevó a cabo una lucha como la de HeForShe de manera constante: Graciela Hierro. Ella siempre dijo: “Esta lucha no libera nada más a la mujer, libera al hombre de una serie de estereotipos que le hacen daño, y libera al niño y libera a la niña”. Y yo sí creo que es verdad: es una lucha por una humanidad mejor.

RRS: Porque el machismo incluye idolatrar una cierta idea de “lo que debe ser un hombre”; una idea que es falsa y represiva, y que además creo que responde a intereses sociopolíticos.

PRW: Sí, y cuyas repercusiones no son sanas para el mismo hombre. “Los niños no lloran”, me parece mentira que todavía se pueda escuchar eso en las escuelas. Es completamente grotesco. Creo que una educación machista en muchos sentidos limita al hombre: limita su crecimiento emocional sano, limita su crecimiento como persona.

RRS: Yo creo que eso tiene que ver con que los hombres crezcan y se vuelvan machistas y golpeen a las mujeres: desde pequeños los educaron en el machismo y de alguna manera ellos también son víctimas.

PRW: Completamente. Por esas razones también hay hombres golpeados; son mucho menos que las mujeres, por supuesto, la educación machista generalmente ocasiona más hombres golpeadores que mujeres golpeadoras, pero hay mujeres que justamente han sido educadas de esa manera. Somos nuestra educación.

RRS: ¿Cómo distinguir la línea entre buscar igualdad y justicia y buscar venganza?

PRW: La igualdad y la justicia han tenido logros para las mujeres, y creo que la venganza nunca tiene logros para nadie. La venganza es mera destrucción y conlleva odio; el camino definitivamente no puede ser el de la venganza.

RRS: Tenemos por ejemplo los grupos porriles que aparecen en las marchas y destruyen cosas, como pasó hace poco en nuestra Torre de Rectoría; pero también hay casos en los que se han usado espacios como el #MeToo para venganzas personales desproporcionadas, a veces con mentiras.

PRW: Sí, y esto ha sido muy negativo para la lucha de la mujer. Los porros que llegaron a Rectoría y rompieron cristales y libros, no ayudaron en nada; lo que más ayudó allí fueron los y las estudiantes que hicieron cadenas para recoger libros. Las chicas llegaron primero y se manifestaron de manera pacífica, y si hasta allí hubiera llegado la cosa creo que hubieran sido mayores los logros en la opinión pública; pero claro, llegan estos grupos porriles, que siempre se adueñan de movimientos, destruyen, lastiman y desacreditan la lucha. Lo mismo pasa en los famosos #MeToo, donde por venganzas personales se difama a una persona sin razón y lo único que logran es desacreditar ese espacio: si es una página de Facebook, eventualmente los chicos deciden ya no entrar allí porque se publican puras necedades. Lo que hacen es desacreditar algo que de otra manera podría tener fuerza.

Pero bueno, creo que siempre es factible darnos cuenta de cuando un reclamo es justo; creo que las aguas terminan tomando su nivel. De los casos que yo he visto de denuncias falsas, a la larga resulta evidente que no hay nada que denunciar; en cambio cuando ha habido algo real, a mí sí me ha tocado ver que corran profesores.

RRS: Hay una minoría que normalmente no se toma en cuenta y que particularmente la UNAM ha intentado poner en la vista pública, que son los ancianos o adultos mayores ¿Cree que haya progresos en este caso?

PRW: Creo que sí, e inevitablemente va a haber más porque nuestra población va a envejecer más, lo cual no creo que sea muy bueno pero es inevitable. El avance de la medicina va a resultar en cada vez más enfermedades crónicas que se van curando. Cada vez vamos a vivir más, lo cual no quiere decir que cada vez vayamos a vivir mejor. Entonces sí, diría se ven más posibilidades de consideración para el adulto… anciano, porque adultos somos: yo ya soy “adulto mayor” y no soy anciana. No deberíamos caer en eufemismos.

Ética médica

Incluidos en nuestra responsabilidad médica se
encuentran la atención y solución de los problemas o
conflictos éticos que se presentan en la clínica y acompañan
el dilema de salud que aqueja a nuestro paciente. Para ello,
es importante desarrollar el razonamiento ético […]

Irene Duarte Montiel, Octavio Rivero Serrano
y Graciela Sánchez Rivera

RRS: ¿Cómo está la situación en México en cuestiones de ética médica?

PRW: Yo diría que hay muchos avances y se han hecho muchas cosas. Pero me parece que la ética médica de donde cojea es precisamente de su relación con el feminismo, de la necesidad que tiene el médico de respetar el cuerpo de la mujer. No conozco a una sola mujer que no haya tenido una experiencia desagradable en un consultorio médico. No conozco a UNA SOLA mujer con la que yo me siente y le pregunte “Oye, ¿alguna vez algún médico te quitó la ropa sin necesidad, o en la auscultación tú sentiste que hacía cosas que no eran necesarias, o te tocó de más?”, y no haya pasado por una experiencia así.

RRS: Muchos conservadores nos llamarían hipócritas por estudiar la vida y no estar en contra de la eutanasia y el aborto, ¿cómo contestar a esta recriminación?

PRW: Bueno, es que no estamos defendiendo nada más la vida, sino la calidad de vida. Esto es: ¿qué es vida? ¿la vida vegetal de una persona enferma y condenada al dolor también es vida? Yo creo que la categoría “vida” ya se queda corta y tenemos que comenzar a hablar de “calidad de vida”. Defendemos la eutanasia porque lo que estamos defendiendo es la calidad de vida, y el aborto porque estamos defendiendo la calidad de vida de la mujer, y eventualmente la del posible niño que nazca si es que trae enfermedades o malformaciones…

RRS: O si está condenado a crecer en un barrio pobre donde lo conviertan en criminal.

PRW: Exactamente. Creo que en bioética, sobre todo donde se cruza con la ética médica, ya hemos dado el paso de la defensa de la mera vida a la defensa de la calidad de vida.

RRS: Otra cosa que ocurre es que muchos de estos grupos Pro-Vida salvan al feto, pero abandonan a la mujer, no la quieren ayudar.

PRW: En el fondo de esto hay un malentendido tanto de lo que es “el bien de la mujer” como “el bien en general”. Es chistoso: se preocupan mucho por el feto pero no se preocupan por el que ha nacido: el que ha nacido puede mendigar en la calle y ya no los afecta. Ellos son los que les deberían de preocupar, y no el feto. El feto es cuestión de la madre.

RRS: ¿Es posible convencer a creyentes acérrimos de la necesidad de discutir desde la laicidad o de priorizar las libertades y derechos comunes por encima de sus tan arraigadas creencias?

PRW: Creo que a través de la educación es posible, pero es muy difícil. Esa es justamente la labor de la educación: que se entienda lo que es la laicidad (que no es el ateísmo). La laicidad permite el respeto a cualquier creencia, siempre y cuando no queramos argumentar con base en ella las cuestiones públicas.

RRS: La educación, sentar a los niños en la escuela y educarlos desde la laicidad, es una cosa, pero a los que ya son adultos y están en la discusión del aborto y la eutanasia y etcétera. ¿Cómo convencerlos de que hay que discutir laicamente?

PRW: Apelando, justamente, a que si lo que queremos lograr son acuerdos tenemos que basarnos en algo que sea común a todos, y cómo las religiones no son comunes a todos (porque hay ateos, hay budistas, hay evangélicos, hay testigos de Jehová, hay tantas cosas), lo único que tenemos en común es la capacidad de argumentar de manera racional.

Avances tecnológicos

Los desarrollos en la esfera técnica continuamente
superan en aceleración a la capacidad de los individuos y
los sistemas sociales para adaptarse.

Langdon Winner

RRS: Desde siempre se ha especulado sobre las consecuencias de crear nuevas tecnologías sin reflexionar sobre la ética de su aplicación, pero ¿qué hay de aspectos que se ven igualmente afectados pero que se mencionan menos, como la vida social, la enajenación consumista, etcétera? Por ejemplo, se siguen inventando cosas para “mejorar” las redes sociales, pero es en detrimento de nuestra vida cotidiana, incluso de algunas capacidades…

PRW: Los últimos avances, tanto en redes sociales como en internet en general, nos agarraron muy desprevenidos, y fueron tan rápidos que no nos dio tiempo de educar a la gente.

Si tú te pones a pensar, con cualquier avance tecnológico anterior tomo más tiempo implementarlo, tomó más tiempo que llegara a la gente. Estoy pensando, por ejemplo, en la luz eléctrica: al principio era casi casi como magia, pero para que toda la gente tuviera un foco en su casa pasó muchísimo tiempo; lo mismo pasó con el teléfono y con muchas otras cosas. En cambio, con el teléfono celular, fue cuestión de un par de años, y creo que no nos dio tiempo de analizar lo terrible que podía ser: sólo le vimos las cosas buenas, que son muchas, pero nos faltó detenernos en lo negativo. Predecir lo negativo.

RRS: Por ejemplo, una vez escuché una charla que dio un ex-eticista de Google, donde revelaba que, en cada plataforma de internet, red social o lo que sea, hay muchos ingenieros ideando maneras de mantenernos el mayor tiempo posible allí. Aquí la tecnología no se está usando para matar ni torturar, pero igual tiene repercusiones antiéticas.

PRW: Sí, y en contra de la libertad de elección. Es como una adicción.

RRS: Se especula mucho sobre si la inteligencia artificial podría considerarse eventualmente igual a la humana. ¿Cuáles serían las implicaciones filosóficas de que la respuesta fuera “Sí”?

PRW: En cuanto a la inteligencia, me parece imposible. Impensable. Porque nosotros, los seres humanos, finalmente hoy sabemos que nuestra inteligencia y nuestra emocionalidad van juntas: no podemos pensar sin emocionalidad. Y creo que eso es imposible en una máquina.

En cuanto a la creación de la vida, me parece que es un tema que atrae mucho y que brinda poco. Me parece que deberíamos tener puesta la atención en temas más urgentes para el bienestar público que el de la creación de la vida artificial; es un tema que rinde poco a nivel social, que no hace falta. Tenemos tantas carencias en los países en desarrollo, que tendríamos que estar mucho más enfocados en la creación de agua potable, por ejemplo, antes que en la creación de vida artificial. Allí la guía ética estaría fallando, desde mi perspectiva: tendríamos que tener una guía ética más clara para la ciencia, para que la ciencia lograra investigar lo que realmente es necesario para la humanidad.

Bioética en general

Sin algún tipo de Ética (una teoría sobre lo correcto y
la responsabilidad) y algún tipo de axiología (teoría de los valores),
carecemos de la orientación y la dirección para abordar
problemas, ya sean globales, ambientales o de otro tipo.

Robin Attfield

RRS: ¿De qué manera se entrecruzan los problemas que hemos discutido hasta ahora, puesto que todos ellos competen a la bioética?

PRW: Es que yo creo que la bioética puede analizar todos los problemas. Creo que de hecho no hay problemas propiamente bioéticos: la bioética es más bien una forma de ver las cosas, que consiste en verlas en relación a la vida. La bioética no es uno o dos o tres problemas, tiene que ver más con una perspectiva y con una forma de abordarlos: relacionar el problema a tratar con sus implicaciones en el desarrollo de la vida.

RRS: ¿Se está ampliando satisfactoriamente el puesto que ocupan perspectivas multidisciplinarias y complejas, entre las que se hallan las bioéticas, en las reflexiones para la creación de políticas públicas?

PRW: Bastante más que antes. Creo que sí hubo un momento en que hablar de perspectivas combinadas, o incluso el solo hecho de combinar perspectivas, era sinónimo de “discurso chafa”. Pero las cosas han cambiado: me parece que se está valorando más la multidisciplinaridad hoy en día. Hace falta mucho más, pero creo que ha avanzado la tendencia.

RRS: ¿Cuáles son los obstáculos que más usualmente nos encontramos para lograr responder el “cómo debo vivir”?

PRW: Decía Spinoza que el principal obstáculo es “El más amado Yo”. Es decir el egoísmo y el deseo de beneficiarse a uno mismo. El egoísmo extremo; Nietzsche distinguía dos tipos de egoísmo: hay un egoísmo sano, que es el “natural”, digamos, que es el que nos lleva a crecer, “un árbol no puede dar manzanas si no se nutre a sí mismo”; pero hay un egoísmo que más que egoísmo es ya avaricia, y está presente en el capitalismo de una manera extrema. Creo que ese es el principal enemigo de la ética.

Escrito por:paginasalmon

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