Nicolás Pereda es director de cine, méxico-canadiense. Estudió una maestría en Artes en Dirección de Cine en la Universidad de York, Canadá. Sus obras cinematográficas se han exhibido en festivales como Cannes, Venecia, Rotterdam, FIDMarseille, y ha sido premiado en varios de ellos. Entre sus películas se encuentran los títulos: ¿Dónde están sus historias? (2007), Entrevista con la tierra (2008), Juntos (2009), Perpetuum Mobile (2009), Todo, en fin, el silencio lo ocupaba (2010), Verano de Goliat (2010), Los mejores temas (2012), Matar extraños (2013), Venice 70: Future Reloaded (2013), El palacio (2013), Los ausentes (2014), El Aula Vacía (2015), Minotauro (2015) y Tales of Two Who Dreamt (2016).

Ximena Jiménez: ¿De qué manera se integra el trabajo escénico teatral del colectivo Lagartijas tiradas al sol con el medio cinematográfico?

Nicolás Pereda: La relación es quizás un poco más intuitiva, que algo que yo haya pensado: la conexión que hay con el teatro y con el colectivo de las lagartijas, que es un teatro no convencional, radica en el aspecto documental. Como ellos hacen teatro documental, en el que su presencia es tanto la de un personaje como la de ellos mismos, hay algo de ese universo que también habita en mis películas y que hemos trabajado en paralelo durante muchos años, no solo en Fauna. Hemos estado haciendo películas desde hace más o menos quince años y ellos llevan con la compañía más o menos veinte, y hemos crecido artísticamente en paralelo con estas ideas de qué es lo real, dónde se coloca lo real, a qué nos referimos cuando decimos “lo real” y qué significa una persona en el escenario, ¿es un personaje o es una persona? Y lo mismo sucede con ellos en el cine. A mí lo que me interesa de ellos en el cine es que tienen una capacidad de traer, a veces, únicamente su cuerpo, sus expresiones y algo de su idiosincrasia a la pantalla, e incluso elementos psicológicos o biográficos como lo de Paco, que actúa en Narcos y ahora está actuando de actor de Narcos durante su vida. Ese tipo de sistema es un mecanismo que ellos utilizan en el escenario, en el que se paran y dicen: “soy Luisa” y de repente ya no es Luisa, sino otra persona. De igual manera está presente la idea de usar pelucas, como aparece en la segunda parte de Fauna, que es un recurso que han utilizado en sus obras de teatro. Más que una conexión con lo teatral, en grande, es una conexión con la manera en que las Lagartijas entienden el teatro, y ahí hay una conexión con lo que yo hago y tiene que ver con lo real dentro de la ficción, o con cómo el documental y la ficción se mezclan.

XJ: Yo pienso que el texto homónimo de Levrero se llama así (Fauna) por la exuberancia, no de la realidad, sino de las cosas, que las hace tener múltiples existencias simultáneas. ¿Cuál es tu interpretación? ¿Cuál es tu lectura de ese título y por qué lo mantuviste?

NP: De hecho me gusta mucho lo que dices, lo de tu interpretación. No lo había pensado así porque no lo había pensado tanto, ya que tiendo a no interpretar mucho, en realidad. No porque no me gusten las interpretaciones, sino porque es algo que no hago, pero sí me interesa cuando otras personas hacen ese tipo de interpretación. Me parece que en Levrero tiene mucho sentido, y en relación a eso, hay una vinculación con la película en las posibilidades de un ser, en las posibilidades de una situación, que pueden ser muchas, y de alguna manera de las posibilidades de la ficción, que de eso se trata un poco hacer cine: cómo una situación te puede llevar a muchas otras y puede ser esa situación distintas cosas, o cómo un personaje puede ser solo él y a la vez otros. Lo que a mí me divertía en realidad era una adaptación directa del texto de Levrero que va de un tipo que conoce a una mujer que le pide ayuda para su hermana y él no tiene claro si su hermana existe o no existe, o si es la misma persona o es otra, me parecía divertido.

En la novela de Levrero, al personaje principal se le ocurre que Fauna es el nombre de la hermana o de la mujer que le pide ayuda porque llega y le dice: “Ayúdame con mi hermana Flora”, pero él no sabe cómo se llama ella y le pone Fauna en la cabeza.

Y acá, como el cine no es introspectivo en ese sentido, no puedes saber qué están pensando los personajes, no es como en la literatura que puedes poner lo que piensa la gente; tuve que adaptar ese gesto a que realmente fuera el caso y que se llamaran Flora y Fauna, lo que hace que al personaje de Gabino le de risa que se llamen así, pero que al personaje de ficción de Luisa le parezca totalmente normal porque es un personaje de ficción, o puede ser que no, que le parezca normal porque así se llaman y cuando es tu vida todo te parece normal por más raro que sea. Y el título me gustaba porque funciona como título: es un título conciso que te hace pensar en distintas cosas sin saber por qué se llama así; aparte, en la película uno no sabe por qué se llama Fauna hasta mucho tiempo después, pasan cincuenta minutos hasta que te enteras que existe alguien que se llama Fauna. Aún así, mientras la ves, según yo, es un título que te hace pensar en cosas a lo largo de la película por las connotaciones que esa palabra pueda tener.

XJ: Ahora bien, hablando de cosas técnicas, este recurso de que los actores dobletearan personajes, ¿supuso algún problema? ¿cómo escogieron el equipo para esa alternancia?

NP: Eso está muy claro desde el guion, de cómo iba a ser esa alternancia. La película es una serie de desdoblamientos: de personajes que, por una u otra razón, se tienen que convertir en alguien más por un momento, y después regresar, a veces por momentos cortitos, a veces por momentos más largos; luego, la película entera es un gran desdoblamiento. Empieza un poco con Paco a quien le piden que actúe y lo hace; después, Luisa se pone a actuar su audición; Esther actúa la audición de Luisa, y en todo ese proceso empezamos a ver ese juego de pasar de ser una persona a ser otra y, después, en la segunda parte, es todo un desdoblamiento donde el espacio también cambia, porque la cantina, por ejemplo, se vuelve una cantina un poco diferente, con una vida completamente distinta. Gabino se desdobla y se convierte en un personaje distinto, Paco se desdobla en una tercera persona que es este narquillo que aparece en el restaurante, pero que no está claro quién es. En fin, es toda una serie de desdoblamientos. Todo ese juego va muy metido en el guion y era esencial: era lo que más les divertía. A Luisa le parecía que, de todas las películas que hemos hecho, esta es la que más posibilidades les daba como actores porque, en general, en otras películas les pido una especie de contención: mantener sus gestos y expresividades lo más cercano posible al personaje, así como sus cuerpos, y que no se alteren, que no se pongan máscaras y que no sean personas distintas fuera de la pantalla, al menos no físicamente. Sin embargo, acá, por todo este tipo de desdoblamientos, había una posibilidad completamente distinta de poder transformarse y yo nunca les pido que se transformen, por eso era divertido para ellos trabajar de otra manera. Yo creo que logran transformarse sin dejar su esencia, que es algo que buscaba también: se trasforman, pero sigo viendo a las personas. 

XJ: Viendo la película, me vino a la mente el libro Los cárteles no existen (2018) de Oswaldo Zavala. Me interesan algunas producciones como parte de una narcocultura, como algo que la gente ya ha adaptado y le gusta consumir y, de alguna manera, ve y puede rescatar valores de esas narrativas. En cambio, tu película está en consonancia con las ideas de Oswaldo Zavala en el sentido de que todas esas ficciones parten de un sistema oficial de representación. Oponiendo esas dos ideas, te quería preguntar si esta sería una de las primeras producciones cinematográficas que propone la crítica de que estas ficciones operan sobre un sistema oficial de la representación de la narcocultura y tú, como director, cómo te posiciones frente a eso. 

NP: No sé si sea la primera o si hay muchas, y siento que debería haber más. Al mismo tiempo, el motor de Fauna tenía que ver con el libro de Oswaldo, pero fue creciendo en direcciones en las que todas esas tesis que hay en el libro, que es tan importante para mí, se van diluyendo, porque entra uno a la comedia y es difícil esa lectura que uno le puede dar a Fauna en relación a las ideas que están en ese libro; es una lectura que puedes hacer si ya estás pensando en esas cosas. Es decir, es una película que, si la ves sin pensar en las problemáticas de la narcocultura y la versión oficial de la violencia en México, no creo que te haga pensar en esas cosas directamente. Es difícil, ya que no es suficientemente didáctica, es una película un poco rara, tal como la quería hacer. De hecho, acabo de realizar un cortometraje de diez minutos, que aun no se estrena, que surgió de no haber estado conforme con eso. Sin embargo, está bien que Fauna no sea tan clara, pues también me interesa la ambigüedad y las posibles interpretaciones que cada quien vaya encontrando en el camino, y que la película esté suficientemente abierta y que no sea didáctica. Pero, al mismo tiempo, me quedé con la idea de que había algo importante que queríamos decir y que no se dice explícitamente. Por eso hice un corto que se va a llamar Flora, que es la contraposición de Fauna, en la que básicamente es Lázaro Gabino Rodríguez, en voz en off, explicando esas ideas y cómo están vinculadas a la película. Empieza así como: “fuimos a este lugar a filmar una película que trataba sobre estos temas por estas razones», «filmamos en determinada cantina porque ahí se filmó la película El infierno, que es de las primeras películas que traen el universo del narco a la cartelera comercial y popularizan ese personaje»; luego, incluye un par de citas de críticos del cine del momento y, en este caso, ya es más didáctica. Se convierte en un videoensayo en el que me desquito del hecho de que Fauna haya quedado bastante abierta. Creo que es un buen sistema para mí, en el que si tengo una película en la que hay determinadas cosas por decir, mejor hago un apéndice aparte a través de un cortito, porque en realidad no es tanto lo que tengo que decir, ya que casi todas las ideas son del libro de Oswaldo Zavala y están mejor dichas en el libro de lo que yo podría hacer en una película. 

Imagen tomada de Interior XIII

Escrito por:paginasalmon

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