Cuando las piedras hablan | Por Verónica Jarrín Machuca

Al pueblo de Cotundo, que dista de Quito 173 kilómetros, se llega por un camino asfaltado, ribeteado de arcilla roja. La gente transita descalza por las aceras mojadas. Los niños salen de la escuela y corretean bajo el aguacero tibio, las camisetas se vuelven transparentes, sus cabellos gotean, no les interesa nada más que salpicar en los charcos amarillos.…

Leer Más