Tenía el pelo completamente blanco y la nariz rosada. Llegó a mí como la mayoría de los gatos llegan a sus dueños, simplemente se me acercó y comenzó a ronronear. Cuando quise irme, ella ya estaba instalada, decidí quedármela, aunque algo denotaba que Misha no estaba sola en el mundo. No parecía una gatita callejera,…
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