Recuerdo aquel sábado que me encontraba recargada sobre el escritorio metálico, cerquita de la montaña de instrumentos y aparatos antropomórficos: un brazo por aquí, un ojo por allá, el recipiente giratorio, como una especie de barriga a medio llenar… Son las tres de la tarde y el postprandio hace sus estragos. Sigo pegada como lapa…
Leer Más









